La aventura de trabajar en un entorno multicultural

Nota: esta ilustrativa entrada fue escrita por un invitado*. Espero que la disfrutes tanto como yo y recuerda que tú también puedes ser publicada(o) en el blog

En la actualidad no hace falta ser consejero de la ONU para trabajar rodeado de personas de otras nacionalidades, que se han criado en otras culturas y que hablan otros idiomas.

Tanto las multinacionales como las pequeñas startups se han dado cuenta de los beneficios de contar con una plantilla heterogénea, tanto a efectos internos como externos.

Por otro lado, desde el punto de vista de los empleados, esta es una oportunidad única para abrir sus horizontes y descubrir nuevas formas de trabajar y relacionarse.

En mi caso particular, siempre he estado muy interesado en los idiomas y culturas extranjeras, y por ello he enfocado mi carrera profesional en el sector de la comunicación y el marketing intercultural.

Esto me ha llevado no solo a viajar, estudiar y trabajar en diferentes países, sino a conocer a personas de prácticamente cualquier parte del mundo, de las cuales siempre he intentado aprender lo más posible.

Hoy por hoy, trabajo en Lingoda, una escuela de idiomas online con sede en Berlín que pretende innovar en el mundo de la enseñanza de idiomas y conseguir que las barreras del lenguaje sean cada vez menores.

En nuestra oficina somos apenas 30 personas, ¡pero más de 15 nacionalidades! A continuación, os contaré un poco como han sido mis experiencias trabajando en entornos multiculturales y de qué forma han influido en mi vida.

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El inglés como lingua franca

Al igual que ocurre en la mayoría de organizaciones internacionales, el inglés destaca por encima del resto de idiomas como lingua franca para comunicarse en las oficinas. Esto me ha ocurrido tanto trabajando en España como en Alemania, y, por supuesto, en Inglaterra.

Eso sí, no se trata de un perfecto inglés británico sino de un inglés “híbrido”, ya que, a fin de cuentas, los que lo hablamos somos españoles, croatas, rusos o italianos. Lo que al principio puede causar malentendidos, acabará por ser una ventaja: te ayudará a enriquecer tu vocabulario y mejorar la forma en que te expresas en inglés.

Además, si quieres aprender otros idiomas, ¡enhorabuena! Trabajar con gente de otros países te da la oportunidad de hablar lenguas diferentes, poner en práctica tus conocimientos previos o descubrir palabras y expresiones básicas en otro idioma.

Como he mencionado anteriormente, ahora trabajo en Berlín, una ciudad que muchos califican como una de las peores para aprender alemán, y con razón.

Fruto de su compleja historia, la capital alemana es una ciudad muy internacional y atractiva para gente de todas partes del mundo. Esto la convierte en una urbe cosmopolita y moderna, pero también hace que sea extremadamente fácil desenvolverse únicamente en inglés, especialmente en lo que se refiere a la vida social.

En Berlín te encontrarás con gente que está de paso, por lo que no tiene interés en aprender el alemán; o con otros que no lo necesitan para su trabajo ni para relacionarse en su entorno, por lo que solo aprenderán lo básico.

En consecuencia, si de verdad quieres mejorar tu alemán viviendo en Berlín, tienes que ponerle empeño y fuerza de voluntad. Si a esto le sumamos que el alemán es un idioma muy complicado, el resultado es una tarea difícil, pero no imposible.

Para los que trabajamos y no tenemos demasiado tiempo para dedicarlo a ir a clases, la posibilidad de aprender con apps o de hacer cursos de idiomas en línea es una buena opción.

Diferencias culturales y cómo afrontarlas

Volviendo al tema de las particularidades de un entorno laboral multicultural y dejando a un lado las barreras lingüísticas, es importante tener en cuenta las diferencias culturales.

Al relacionarnos con personas de varios países, con distintas culturas y dispares tradiciones, hay una regla básica: el respeto. Si a este le unimos paciencia y empatía, las diferencias no serán un inconveniente, sino un punto a favor.

Es importante ser capaz de aceptar diferentes enfoques y actitudes, y también cuestionarnos nuestras propias costumbres, sin juzgar las del resto.

Por ejemplo, los españoles solemos ser bastante más directos a la hora de relacionarnos que el resto de europeos, y no estamos acostumbrados a decir las palabras mágicas “please” y “thank you” con tanta frecuencia. Esto no quiere decir que seamos maleducados, sino que provenimos de una cultura en la que la forma común de relacionarse no requiere este tipo de formalidades, especialmente si tratas con gente con la que tienes confianza.

Ante una diferencia como esta, es importante que los demás sean tolerantes y no se sientan ofendidos si en algún momento se te olvida pedir algo “por favor” (aunque lo hagas con una sonrisa), pero también intentar adaptar nuestra forma de relacionarnos al hecho de que estamos en un ambiente internacional.

En uno de mis anteriores empleos colaborábamos con frecuencia con personas de Japón, y solía molestarme que, en el caso de que no estuvieran disponibles, optaran por no contestar en lugar de negociar las fechas de entrega.

Más adelante me enteré de que en la cultura japonesa no están acostumbrados a decir “no”. Por supuesto, no es necesario que conozcamos las convenciones culturales de cada país, pero sí que es importante que estemos abiertos a este tipo de diferencias y que aprendamos de ellas.

Es bueno tener curiosidad y preguntar a nuestros compañeros sobre sus diferentes tradiciones, ya sea el Ramadán o Hanukkah, pero debemos hacerlo siempre desde el respeto y sin criticarlo.

Las ventajas de la diversidad

En resumen, creo que la diversidad nos hace mejores en todos los sentidos.

Esto lo aplicaría a cualquier nivel, desde las relaciones personales hasta las profesionales, y seguro que, si todos lo viésemos así, el mundo en general sería un lugar mejor.

Pero bueno, eso sería otro tema. Sin irme por las ramas lo resumiré en que a nivel laboral la pluralidad nos aporta múltiples puntos de vista, más creatividad y la posibilidad de unir la experiencia de profesionales con trasfondos muy dispares.

A título personal, conocer gente de todo el mundo y tener la oportunidad de ver el mundo a través de sus ojos, nos permite crecer como personas y aumenta nuestra curiosidad por descubrir el mundo.

¡Y, por supuesto, también nos garantiza muchas recomendaciones para futuros viajes!

*Me llamo David y soy uno de los miles de españoles que se han mudado a Berlín en los últimos años. Tras dar unas cuantas vueltas por Europa, actualmente trabajo en Lingoda.com, una escuela de idiomas online que enseña alemán, francés, inglés y español de forma flexible.

15 claves para aprender un idioma por tu cuenta

Nota: Este genial artículo (y el súper útil regalo que incluye) fue escrito por un invitado que realmente sabe de lo que habla*. Si te gusta mi enfoque hacia el aprendizaje de lenguas, el suyo te va a encantar. Te prometo que te sentirás feliz de poner atención a todo lo que él tenga que decir. Sobre todo si se trata de su libro, donde puedes leer una entrevista mía en la que comparto muchos detalles sobre cómo aprendí inglés (de los que nunca he escrito en el blog). 

Alejandro Castrelo en la Ciudad de México
Alejandro en la Ciudad de México

Después de un período de intercambio académico en Rumanía, me conceden una beca de intercambio para San Luis Potosí (México) en el primer semestre del curso 2013-14. La buena fortuna me sonrió de nuevo.

Tras escuchar muchos comentarios de familiares y amistades de tipo: “Estás loco”, “¿No sabes lo peligroso que es México?”, “Te van a matar”, en mi mente se reforzó la idea de que marchar para allá era la decisión correcta. Lo mismo que con Rumanía: si todo el mundo estaba en contra de la idea, ahí tenía que haber algo bueno.

Aterrizado en la capital mexicana y después de cambiar unos euros a pesos, me dirijo a la ciudad de mi intercambio en uno de esos lujosos autobuses de la compañía Primera Plus, donde me dan mi “Bimbo” y “Boing” a juego con una agradable bienvenida.

Una vez en San Luis Potosí, después de unos días de haber encontrado alojamiento y arreglado las asignaturas que iba a realizar, me dan la oportunidad de hacer la prueba de nivel para entrar en uno de los cursos de inglés que ofrecía la Universidad.

Con los resultados en la mano, la evaluadora me indicó que para mi nivel avanzado ya no tenían cursos de inglés que ofrecerme, pero que si estaba dispuesto, podría colaborar como facilitador de inglés en el aula de conversación del nivel avanzado.

Después de pensarlo durante 2 segundos, acepté. Alumnos de distintas facultades venían a practicar conversación. A veces hacíamos juegos, otras veces conversábamos acerca de temas que me parecían interesantes.

Entre los alumnos, había personalidades de todos los tipos. Algunos muy atrevidos e interesados en el idioma, que no tenían miedo a participar y expresarse en el idioma de Shakespeare mientras que otros eran más tímidos y no les lograbas sacar una palabra de sus bocas.

Entusiasmado con el éxito experimentado en las aulas de conversación y con ganas de seguir compartiendo mis conocimientos acerca del aprendizaje independiente del idioma, me decido a crear un blog.

Tras buscar maneras de crear páginas web en Internet, y barajar posibles nombres para la web, me decanto por la marca “largalengua” en los conocidos servidores de Weebly.

Después de varios artículos sin mucho éxito de audiencia, poco a poco voy publicando con menos regularidad. Otras actividades prioritarias se me cruzaron en el camino y eventualmente dejé el blog aparcado. Aunque esta idea nunca continuó, la semilla había sido plantada.

Tras entrar a trabajar de profesor en una preparatoria y dar clases en una academia de idiomas, sigo animando a los alumnos a que trabajen en casa, que escuchen audios, vean películas y en general, que vivan el idioma cada día. Les decía que 2 clases a la semana no bastaban si querían tener un nivel decente de inglés.

Frustrado de alguna forma con la situación, y aunque algunos alumnos captaban el mensaje, la mayoría confiaba en que sus escasas sesiones semanales de una hora de duración los llevarían a convertirse en nativos en el idioma. Good luck.

De vuelta a España por Navidad, y en una conversación—al parecer—casual con mi hermano, surge la idea de poner todo mi conocimiento acerca del aprendizaje del inglés en un libro. Seguidamente, agarro un bolígrafo y me dispongo a escribir toda mi sabiduría sobre el papel.

Con letra furiosa, vuelco todo eso que tenía dentro. Todas esas ideas, pensamientos y estrategias de aprendizaje que había acumulado a lo largo del tiempo. El libro iba tomando forma. Ahora solo quedaba estructurarlo, encontrarle un título y buscarle una portada. Casi nada.

Siguiendo los consejos del prolífico autor Steve Scott, me dispongo a escribir todos los días, entre 500 y 1000 palabras. Nunca había escrito nada, pero esta era la prueba de fuego: tenía que demostrarle al mundo que se podía aprender inglés de manera independiente.

Había días en que seriamente dudaba de lo que estaba escribiendo. No tenía ninguna validación y no sabía si a la gente le gustaría. Mi amigo Pablo se comprometió conmigo y yo con él a enviarle de manera regular los extractos escritos. Esto me ayudó enormemente a completar el primer manuscrito.

Primero la escritura del primer borrador, edición. Encontrarle un título. Buscarle una portada. Promocionarlo. Muchas cosas tenía que hacer uno para llegar al público.

Un buen día, uno de mis amigos más emprendedores que conozco y creador de uno de los blogs más populares en español sobre estilos de vida alternativos y emprendimiento online, me dijo:

Alejandro, tenemos que hacer dos cosas: 1. Pegarnos un viaje juntos, 2. Tienes que publicar un artículo en mi blog, “Vivir al Máximo”. 

Voilà! Así fue. Días más tarde ya estaba el artículo publicado: Cómo aprendí inglés por mi cuenta — sin colegio bilingüe, padres nativos ni novia extranjera”, contando mi historia y ofreciendo mi recién publicado libro , habiendo llegado el post a la friolera de 200.000 visitas únicas.

Recibo comentarios y mensajes de todo el mundo hispanoparlante: Cuba, México, Venezuela, Perú, Colombia, España… entre otros. El mensaje había calado hondo. Las descargas de mi libro eran estratosféricas. Atrás quedaron momentos de frustración y dudas.

Con el aprendizaje de idiomas pasa lo mismo:

A menudo no nos consideramos capaces, no encontramos la motivación para estudiar diariamente y nos autoflagelamos con el insidioso pensamiento de “no llegaré a la meta”.

Déjame decirte que si has aprendido tu lengua materna sin problema, serás capaz de aprender cualquier idioma que se te ponga por delante.

Y una vez hayas comenzado, en ocasiones te alegrarás del progreso realizado y otras veces te sentirás estancado. Al igual que un camino entre valles y montañas, el proceso por el que todos tenemos que pasar está lleno de altibajos.

Hemos de aceptarlo desde el principio y prepararnos para lo que viene. Por tal motivo, y para que estés bien preparado, quiero compartir contigo los principios que sigo durante los primeros meses del estudio de un idioma.

15 claves para aprender un idioma por tu cuenta

1. Empezar a estudiar un idioma es la parte más difícil. Empieza hoy. Si tienes poco material, utiliza el que tengas para comenzar de inmediato.

2. No tengo ni idea acerca del idioma. En lugar de preocuparme, me enfoco en aprender acerca de ello. Razón suficiente para motivarse al máximo, no para estar asustado por el desconocimiento.

3. Los primeros pasos con el idioma los daremos con métodos de aprendizaje de lenguas extranjeras. De hecho, esa es la razón de su existencia.

4. Al principio, no entenderé nada y todo lo que diré probablemente esté mal. El propósito de ello es deshacerse del miedo a hablar y comenzar la interacción en conversaciones reales, no demostrar tus habilidades orales en el idioma.

Así que no tengas miedo; al igual que James Bond tenía licencia para matar, tú tienes licencia para equivocarte.

5. Aunque puedes irte al país sin saber ni pizca del idioma, tu curva de aprendizaje se acelerará si te familiarizas con él a través de un buen método de estudio durante un tiempo, con la finalidad de pasar de la etapa de principiante.

Idealmente, deberías ir al país donde esa lengua es oficial del nivel intermedio en adelante.

6. La pronunciación debe ser prioridad absoluta durante el primer mes. De otra forma, es posible que la interferencia de tu lengua materna te lleve a una pronunciación defectuosa.

7. Encuentra 1-2 personas con las que puedas practicar el idioma con regularidad. Pueden ser amigos, profesores o penpals. En italki y lang-8 puedes encontrar estos “tándems”.

8. Si te aburres con el mismo método, prueba a cambiarlo o intercalarlo con otro. Haz actividades diferentes con otros recursos que te ayuden a mantener tu interés tanto en el contenido como en el idioma.

9. Aprender un idioma lleva tiempo. No te presiones.

10. Si alguna vez te sientes abrumado, para de estudiar. Date un tiempo para reconciliarte con el idioma. Reflexiona en lo que no funcionó, recarga pilas y empieza de nuevo cuando estés preparado.

11. Ponte objetivos a corto plazo. Aumenta tus habilidades comunicativas a través de la persistencia y esfuerzo constantes. Dale tiempo al tiempo.

12. Durante los primeros 5-6 meses, enfócate en aumentar tu vocabulario, y en practicar lo más pronto posible tus habilidades orales en conversaciones reales. El 20% de tus actividades te dará el 80% de tus resultados.

13. Combina listening con reading. Asocia el mayor número de sentidos con una palabra para que seas capaz de recordar vocabulario a largo plazo.

14. Revisa regularmente lo que has visto en lecciones anteriores, así asimilarás de una forma duradera nuevas palabras, frases completas y estructuras gramaticales.

15. La gramática se aprende mejor a través de la exposición constante a textos y diálogos reales. No te dejes abrumar por ella. La mayoría de nativos no tienen ni idea del funcionamiento de su gramática y sin embargo manejan su propio idioma con soltura.

Para que comiences a aplicar estas 15 claves, te adjunto un pdf con los mejores recursos que he encontrado para aprender inglés (o incluso algún otro idioma) por tu cuenta. Haz click aquí para descargarlo.

Y tú, ¿cómo aprendes idiomas? ¿Cuáles son tus reglas a la hora de abordar el estudio de una lengua extranjera?

*Alejandro Castrelo, español sureño de 28 años, ingeniero industrial de formación y emprendedor de vocación. Desde que descubrió la comunidad políglota de Internet, no ha parado de poner en práctica toda la información para aprender idiomas de manera autodidacta. Amante de la tecnología y de los felinos. Cuando no está viajando, está leyendo libros de ensayo. Además, le gusta conversar con amigos y entre copas sobre las verdades profundas de la vida. Puedes encontrar sus artículos en: www.casinativo.com

El arte de dominar una lengua

Nota: esta entrada fue escrita por una invitada*. Me llena de alegría publicarla porque yo misma aprendí mucho francés con poesía, es algo muy “cercano a mi corazón” (como se dice en inglés). Espero que la disfrutes y que te animes a aprender idiomas con poemas. 

El arte de perder, One art es un maravilloso poema que me persigue desde hace un par de semanas.

Avergonzada por no haber conocido antes la maravillosa obra poética de Elizabeth Bishop, he llegado a aprenderme los primeros versos casi de memoria, tanto en inglés como en español. E incluso recitarlos siguiendo la hipnotizante entonación de Tom O’Bedlam:

Este poema se ha convertido en una alegoría del sentimiento de nostalgia.

Aunque tal vez el significado del poema sea mostrar las claves de cómo evitar que la melancolía nos atrape y no nos deje seguir adelante, atándonos irremediablemente al pasado por el miedo a perder. Con tono conformista, Bishop exhibe el acto de perder como algo constructivo en último término, incluso necesario para seguir avanzando.

ONE ART

The art of losing isn’t hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn’t hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother’s watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn’t hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn’t a disaster.

– Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan’t have lied. It’s evident
the art of losing’s not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.

Un arte

El arte de perder no es difícil de adquirir.
Tantas cosas parecen empeñadas
en perderse, que su pérdida no es un desastre.

Pierde algo cada día. Acepta el tumulto
de llaves de puertas perdidas, la hora malgastada.
El arte de perder no es difícil de adquirir.

Practica entonces perder más aún, y más rápido:
lugares, nombres, y el sitio al que se suponía
que viajarías. Nada de esto será un desastre.

Perdí el reloj de mi madre, y ¡mira! la última, o
penúltima de tres casas que amaba se fue.
El arte de perder no es difícil de adquirir.

Perdí dos ciudades, ambas adorables. Y, más ampliamente,
algunos sitios de los que era dueña, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue un desastre.

—Hasta al perderte a ti (la voz bromista, un gesto
amado) no habré mentido. Es evidente que
el arte de perder no es demasiado difícil de adquirir
aunque parezca por momentos (¡Escríbelo!) un desastre.

APRENDE IDIOMAS CON POESÍA

No obstante, nada más llegar a mis manos la versión española, busqué el poema en inglés para asegurarme que la traducción era fiel al original y no pretensión literaria del traductor. A partir de ahí, el principal uso que le he dado ha sido analizar y asimilar conceptos gramaticales entre español e inglés.

Nunca antes había considerado la poesía como un medio para perfeccionar mis conocimientos lingüísticos. Sin embargo, la simplicidad del verso, el lenguaje directo y la rima natural que no requiere de forzados giros gramaticales ha convertido El arte de perder en uno de los mejores recursos para explicar uno de los fenómenos más complicados de la lengua española: la conjugación verbal.

La aparición de diferentes formas personales de la conjugación del verbo perder permite entender—y explicar—de modo simple las terminaciones verbales en diferentes tiempos (pierde, perdí), las formas no personales (perder), la correlación entre sujeto-verbo-complemento directo [(Yo) Perdí el reloj de mi madre] y la derivación de palabras (pérdida).

Tras el experimento llevado a cabo con este poema, animo al lector a retarse a sí mismo escuchando y leyendo poesía en diferentes idiomas para entender la riqueza gramatical de la nueva lengua.

LAS DIFICULTADES DE LA CONJUGACIÓN VERBAL

Los hispanohablantes adquirimos conceptos relacionados con el tratamiento de los verbos de forma natural a lo largo de nuestro desarrollo lingüístico nativo. Por ello, la conjugación verbal nos parece una idea simple.

Durante nuestra infancia aprendemos los vocablos que se refieren técnicamente a lo que decimos día a día, usamos los tiempos verbales de forma casi “innata” sin considerar que tienen una denominación específica, que corresponden a una lógica con orígenes en el latín y que ha evolucionado y perdurado durante miles de años.

No es hasta que nos aventuramos a estudiar una nueva lengua que apreciamos la riqueza gramatical del español, lo que nos permite entender la existencia de las conjugaciones verbales, oraciones complejas y la enorme diversidad de palabras de la que gozamos.

Si destacamos especialmente la enorme dificultad que presenta para algunos aprender inglés, deberíamos considerar como es una lengua gramaticalmente plana, sin correlaciones entre número de hablantes y verbo—a excepción de la tercera persona del singular en tiempo presente—, y con tiempos verbales de única terminación. Mientras que sus hablantes afrontan cuantiosos inconvenientes cuando se aventuran a aprender español.

APRENDER A PERDER

Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto aplicar la gramática de una lengua simple cuando dominamos una lengua gramaticalmente compleja? Básicamente por vergüenza, o miedo al ridículo; conceptos negativos que debemos empezar a dejar de lado, perderlos totalmente.

Si hablas español, tu cerebro está predispuesto a entender reglas gramaticales simples, ya que el esfuerzo necesario para asimilar las complejas no es requerido.

Así que pierde el miedo, porque es lo único que te hará quedarte rezagado, atrapado, sin evolucionar ni expandir tus horizontes. Encuentra tu propio método para descubrir nuevos idiomas, ya sea mediante películas, series, literatura, poesía o, incluso videojuegos (sí, conozco a alguien que se lanzó a aprender japonés traduciendo videojuegos).

Y sobre todo, recuerda que “el arte de perder no es difícil de adquirir”, así que pierde el temor al fracaso y embárcate en la aventura de ganar: una nueva lengua, una nueva cultura, una experiencia enriquecedora e única.

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*Me llamo Cristina Olmo, soy una catalana exiliada en Londres que además de inglés y español está luchando por aprender ruso. Actualmente trabajo para Linguasorb.com, una web de recursos gratuitos para aprender idiomas.

Claves para entender qué es la traducción

Nota: Esta informativa entrada fue escrita por un invitado*. Recuerda que tú también puedes ser publicado. ¡Que la disfrutes!

La traducción es un mundo maravilloso que esconde un sinfín de secretos y que no deja indiferente a nadie. Y escribo sabiendo de lo que hablo, puesto que soy traductor desde hace varios años. Por ese motivo, me gustaría explicar algunas dudas que puedan surgir a cualquier persona que, aunque no se mueva en el mundo de la traducción, sí que sienta cierta interés por todo lo que lo rodea.

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Un traductor no es un diccionario

No, por muy bien que un traductor hable otro idioma no tiene por qué saber el significado de todas y cada una de las palabras que existen en esa lengua. Ni tampoco implica que sea bilingüe. Pero esto no quiere decir que no sea bueno en su profesión, ¡ni mucho menos!

La figura del traductor está especializada en comunicar y transmitir ideas de forma clara y natural. Si es capaz de conseguir este propósito y hacer llegar el mensaje en la lengua de destino, entonces ha logrado su objetivo.

Mejor traducir hacia la lengua materna

No es lo mismo traducir desde tu lengua materna que hacia ella. En mi caso, soy traductor nativo de español (o castellano) y, por muy bien que hable otras lenguas como el inglés o el francés, me considero mucho mejor preparado para transmitir esa información original en castellano.

Y no se trata de un caso aislado, sino bastante común. ¿Por qué? La naturalidad, los giros del lenguaje, los juegos de palabras, los mínimos detalles… la forma más efectiva de reflejar todas estas características innatas a un idioma solo las puede conseguir una persona nativa en la lengua de destino.

Ni un amigo que sepa idiomas, ni Google Translator

Salvo que quieras un lenguaje codificado, los programas de traducción automática no sirven. En realidad te van a hacer más lío. Te pueden dar una ligera idea de qué trata de el texto, eso sí, pero si quieres presentar la traducción (y que esta esté bien hecha), créeme que dedicarás más tiempo del que piensas a revisar y comparar su versión.

Asimismo, alguien que «solo» sepa idiomas no te garantiza una traducción de calidad. Pídele una traducción sobre un juicio o sobre el Fondo Monetario Internacional y ya verás la cara que se os queda a los dos.

En otras palabras:

Un traductor no es una máquina, por eso busca la naturalidad, y la formación y experiencia adquirida le permite lidiar con cualquier posible contratiempo y dificultad.

¿Traductor jurado?

Sí, traductor jurado, oficial, público, notarial… Según el país en el que te encuentres se llamará de una u otra forma, pero la figura siempre es la misma.

Un traductor jurado tiene la potestad necesaria y acreditada por el Estado para traducir ciertos documentos oficiales, como por ejemplo partidas de nacimiento, títulos universitarios, expedientes académicos, testamentos… Los documentos de los que se encarga un traductor jurado llevan su firma y sello oficial para darles el valor pertinente.

Si quieres pedir una beca, buscar trabajo, casarte en el extranjero, solicitar un visado, viajar a otro país con un justificante médico… probablemente necesites uno.

Grosso modo, estas son las principales preguntas que le pueden surgir a cualquier persona ajena pero interesada por el mundo de la traducción. Pero si tienes cualquier otra duda que inquiete tu curiosidad, tan solo tienes que hacerlo saber. Espero que a partir de ahora veas a un traductor con otros ojos.

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*Me llamo Rubén Sánchez y formo parte de Translation-Traducción, un proyecto que se dedica a los idiomas y a la traducción, tanto general como jurada. Tenemos un blog sobre curiosidades lingüísticas, anécdotas de doblaje, consejos para aprender inglés y francés, guías para hablar el español correcto… y mucho más.

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Imagen de Svet Ivantchev

Polonia

Nota: Esta entrada fue escrita por una invitada*. Recuerda que tú también puedes ser publicado. ¡Que la disfrutes!

Nunca pensé que yo, una chica de Valencia (España) acostumbrada a vivir con sol y buen tiempo casi 365 días al año, acabaría viviendo por una temporada al este de Europa, donde el sol se ve poco y en contadas horas al día en los meses de invierno.

Pero así fue.

Tras concederme una Beca Erasmus Estudios (que es algo así como darle la oportunidad a los europeos de vivir en otro país del continente, y lo importante es la experiencia, lo de estudios es lo de menos) tuve que decidir cuál sería mi destino para los siguientes 9 meses.

Y mi decisión fue inmediata: Polonia.

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¿Por qué Polonia?

Aunque el este de Europa es menos atractivo para el turismo, ya que su percepción dista mucho de la que se tiene de ciudades como Londres, París, Roma, en realidad tiene poco que envidiarles.

Primero de todo, teniendo en cuenta que iba a vivir gracias a la asignación mensual de los estamentos públicos que financian la beca (que en total eran unos 300 y pocos euros al mes), ni en sueños podía plantearme vivir en las anteriores ciudades citadas.

Por lo que la primera razón para mi elección fue económica: Polonia es buen destino para conseguir gran calidad de vida con poco dinero. Y aunque en un principio se basó meramente en lo económico, al llegar allí supe rápidamente lo acertado de mi decisión.

Segundo, Polonia forma parte de la historia, no solo de Europa, sino también de la historia mundial. Muchos sucesos de la Segunda Guerra Mundial tuvieron lugar allí, por lo que visitarla es obligatorio para cualquiera que quiera aprender más sobre ese trágico suceso del siglo XX.

Tercero, en ella puedes encontrar TODO lo que quieras. Si te apetece fiesta, tienes fiesta los 7 días de la semana; si te apetece relax, tiene parajes naturales espectaculares; si quieres playa, al norte puedes encontrarte con el Mar Báltico…

Además, su posición geográfica la hace perfecta para poder viajar de forma fácil (y siempre barata) por todo el continente.

Y allí que me fui.

Culturalmente

Culturalmente fue una experiencia única e irrepetible.

Aparte de lo que ya supone salir de tu casa para vivir sola a más de 3000 kilómetros de distancia, hacerlo en un destino tan distinto a lo que conoces.

Climáticamente, Polonia consiste en temperaturas extremas, con nieve cada día y sin sol, lo que ya supone un reto vivir allí sin perder la cabeza.

Además, la cultura del este de Europa presenta muchas diferencias frente a la cultura española o latina en general. Los polacos son gente muy distante, que va del trabajo a casa y de casa al trabajo, cosa que con los españoles no va mucho, pero que empiezas a entender cuando alcanzas los 17°C bajo cero; pero a ti te da igual, pues como buen español, sales a la calle a la menor oportunidad.

Aprendes a convivir con gente de toda Europa (ingleses, turcos, rumanos…) lo que da pie a un intercambio cultural continuo: aprendes de ellos, aprendes palabras en sus idiomas (palabrotas principalmente, claro está) y por unos meses esa gente que probablemente no vas a volver a ver en tu vida se convierte en imprescindible en tu día a día, se convierte en tu familia polaca.

Inmersión lingüística diferente

Un nuevo reto se plantea (aparte de la distancia, el tiempo, los polacos…) con el idioma.

En una ciudad pequeña como lo fue mi destino, únicamente encontrabas gente que hablara inglés en la universidad. El resto solo se comunicaba en polaco. Y aunque intentaban hacerse entender en esa lengua, era imposible conseguir una comunicación eficaz.

Y es que el polaco es uno de los idiomas más difíciles de aprender para los hispanohablantes, debido principalmente a su vocabulario y fonética, tan distintos a los nuestros.

Así que con tu escaso nivel de inglés con el que aterrizas pretenden que entiendas el polaco… Cosa difícil.

Pero poco a poco vas aprendiendo. Primero te suena raro. Después, con el curso de polaco básico que te ofrece la universidad, empiezas a saber algunas palabras de uso diario, que en un principio solo te sirve para entender palabras sueltas en cualquier conversación entre polacos en el autobús, pero que después utilizas para dar los buenos días, las gracias o pedir dos cervezas en un bar (esperando que el interlocutor no siga con la conversación porque ahí estás perdido).

Inmersión lingüística en inglés

Llegas a Polonia con un nivel B1 de inglés (que en Europa corresponde a un nivel intermedio) que te sirve para el día a día (solo con la gente vinculada a la universidad) pero poco más.

Pues con ese nivel te metes en una clase de Business and Administration impartida completamente en inglés. Al principio se te hace imposible. Como si te hablaran polaco.

Pero poco a poco empiezas a perderle el miedo a hablar, empiezas a entender lo que te dicen casi como si te lo dijeran en tu propia lengua, empiezas a tener clases particulares con profesores a los que entiendes y a los que te haces entender. Y eso te da seguridad.

Saber idiomas te proporciona, bajo mi punto de vista, libertad, independencia, saber que puedes hacerte entender a cualquier persona en cualquier lugar del mundo.

Lo que más me ayudó a perder el miedo a hablar inglés, y de esta manera mejorar en este idioma, fue la interacción directa con profesores que dominaban a la perfección el idioma (muchos de ellos nativos ingleses que habían emigrado a Polonia), de forma particular y acorde a mi nivel.

Había intentado estudiar inglés antes, en España, mediante academias con clases en grupos, que no me ayudaron en casi nada, ya que no se adaptaban a mis necesidades. Por eso considero que las clases `OnetoOne´ con nativos son la mejor manera de avanzar en un idioma.

Porque lo más importante en un idioma es que sirva para comunicarse. No sirve de nada aprender de forma monótona y repetitiva la gramática o vocabulario de un idioma si luego no eres capaz de usarla en un contexto de vida real.

Y esto me aportó a mi la experiencia de estudiar en inglés. Aunque volví con el mismo nivel oficial B1, encontré la manera de poder expresarme de forma eficiente y real en ese idioma.

Por lo que vuelves a casa, nueve meses después, con algunos kilos de menos, extrañando la comida de tu madre, pero con la maleta llena de experiencias inolvidables, con un nivel de inglés muy superior al que te fuiste y, ¿por qué no decirlo?, con una base de polaco.

*Marta Almenar, licenciada en Business and Administration. He descubierto hace poco el mundo blogger y me ha fascinado poder compartir ideas y experiencias con gente de todo el mundo estando delante del ordenador. Me gusta la multiculturalidad y el estudio de idiomas me parece la mejor manera de llevarla a cabo, ya que saber idiomas te permite conocer multitud de gente y culturas.

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Foto de Varsovia, la capital de Polonia, de Ewelina

¿Por qué necesitas un entorno de aprendizaje personalizado?

Nota: Esta explicativa entrada fue escrita por un invitado*. Recuerda que tú también puedes ser publicado.PLE

A diferencia de lo que sucede con los cursos de materias tradicionales, la mayoría de los estudiantes de idiomas aprenden por su cuenta.

Esto significa que no siguen un camino preestablecido por un programa académico o las directrices de un profesor, sino que están totalmente solos ante el desafío.

Conseguir aprender en estas circunstancias es un gran reto. Sin embargo, todo es posible, sobre todo si contamos con dos elementos clave: constancia y organización.

En lo que a constancia se refiere, poco te pueden ayudar otras personas. Depende de ti mismo y de la motivación que tengas para estudiar diariamente e invertir parte de tu tiempo en el aprendizaje de un nuevo idioma.

Sin embargo, en lo relativo a la organización sí que te puedes valer de recursos externos que te acerquen a tu objetivo. Es aquí donde los entornos de aprendizaje personalizado (PLE por sus siglas en inglés) entran en juego.

¿Qué es un PLE?

Un entorno personal de aprendizaje es un sistema que ayuda a los estudiantes a asumir el control y la gestión de su propio aprendizaje.

Esto no es algo nuevo. Los entornos de aprendizaje personalizados son tan antiguos como la propia educación.

De hecho, cada alumno estudia ya con su propio PLE, formado por el conjunto de recursos que usa para aprender: un libro de referencia + un diccionario + una enciclopedia + un cuaderno de ejercicios.

Sin embargo, las nuevas tecnologías nos ofrecen toda una nueva dimensión que permiten hacer de nuestro PLE un sistema mucho más eficiente para aprender un nuevo idioma. Así, el PLE se convierte en el entorno en el que aprendemos usando eficientemente las tecnologías.

Gracias a las tecnologías, algunos de los elementos que podemos incorporar a nuestro entorno de aprendizaje personalizado son:

  • Buscadores: Nos permitirán encontrar información en cualquier materia y resolver cualquier duda instantáneamente, como Google o Bing.
  • Páginas web, blogs: Existen cientos de webs dedicadas al aprendizaje de idiomas y que publican regularmente contenido de calidad. Un ejemplo es, precisamente, el blog que estás leyendo, Necesitas otra lengua.
  • Gestores de enlaces: Nos permiten almacenar sitios web interesantes que nos vayamos encontrado, para poder consultarlos más tarde. Por ejemplo, Delicious.
  • Foros: Nos permiten comunicarnos con otras personas que se encuentran en la misma situación que nosotros para resolver dudas y realizar un aprendizaje colaborativo. Como el foro de Fluent in 3 months.
  • Aplicaciones para dispositivos móviles: Hacen posible el aprendizaje deslocalizado, para que podamos ser más productivos y aprovechar el “tiempo muerto”. Duolingo para iPhone y Android es un buen ejemplo.

¿Cómo aprovechar estos recursos?

Para que podamos sacar el máximo provecho de este tipo de recursos, es importante que tengamos también un lugar donde organizarnos y donde poder ir guardando nuestros recursos de estudio para poder consultarlos rápidamente en cualquier momento y lugar, además de ir elaborando nuestros propios resúmenes. Por ejemplo, la plataforma gratuita ExamTime se presenta como una buena alternativa en este caso, ya que permite tener todo lo que necesitamos en el mismo lugar.

Además, si nuestro objetivo es conseguir algún título oficial de idiomas—como el TOEFL de inglés, el DALF de francés o cualquier otro—la planificación se suma a este conjunto de elementos imprescindibles.

La elaboración de un calendario de estudios detallado, en el que establezcamos tanto nuestro plan como nuestros objetivos, es fundamental para poder controlar nuestro progreso e ir avanzando.

Esto evitará que nos quedemos atascados en el mismo nivel durante años y que pospongamos la fecha del examen indefinidamente.

En resumen, necesitas un PLE para poder seguir siendo constante, para organizarte y para poder planificar con el fin de sacarle el máximo provecho a tu aprendizaje de otro idioma.

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*Diego Santos. Curioso y en aprendizaje continuo. Soy responsable de la parte hispanohablante de ExamTime porque es una plataforma que pretende transformar la educación facilitando el acceso al conocimiento en todo el mundo. Me encanta viajar y aprender idiomas. Mi nuevo reto es el chino mandarín. 🙂

¿Estudias idiomas por tu cuenta? Cuéntanos qué elementos forman parte de tu PLE.