Polonia

Nota: Esta entrada fue escrita por una invitada*. Recuerda que tú también puedes ser publicado. ¡Que la disfrutes!

Nunca pensé que yo, una chica de Valencia (España) acostumbrada a vivir con sol y buen tiempo casi 365 días al año, acabaría viviendo por una temporada al este de Europa, donde el sol se ve poco y en contadas horas al día en los meses de invierno.

Pero así fue.

Tras concederme una Beca Erasmus Estudios (que es algo así como darle la oportunidad a los europeos de vivir en otro país del continente, y lo importante es la experiencia, lo de estudios es lo de menos) tuve que decidir cuál sería mi destino para los siguientes 9 meses.

Y mi decisión fue inmediata: Polonia.

warsaw

¿Por qué Polonia?

Aunque el este de Europa es menos atractivo para el turismo, ya que su percepción dista mucho de la que se tiene de ciudades como Londres, París, Roma, en realidad tiene poco que envidiarles.

Primero de todo, teniendo en cuenta que iba a vivir gracias a la asignación mensual de los estamentos públicos que financian la beca (que en total eran unos 300 y pocos euros al mes), ni en sueños podía plantearme vivir en las anteriores ciudades citadas.

Por lo que la primera razón para mi elección fue económica: Polonia es buen destino para conseguir gran calidad de vida con poco dinero. Y aunque en un principio se basó meramente en lo económico, al llegar allí supe rápidamente lo acertado de mi decisión.

Segundo, Polonia forma parte de la historia, no solo de Europa, sino también de la historia mundial. Muchos sucesos de la Segunda Guerra Mundial tuvieron lugar allí, por lo que visitarla es obligatorio para cualquiera que quiera aprender más sobre ese trágico suceso del siglo XX.

Tercero, en ella puedes encontrar TODO lo que quieras. Si te apetece fiesta, tienes fiesta los 7 días de la semana; si te apetece relax, tiene parajes naturales espectaculares; si quieres playa, al norte puedes encontrarte con el Mar Báltico…

Además, su posición geográfica la hace perfecta para poder viajar de forma fácil (y siempre barata) por todo el continente.

Y allí que me fui.

Culturalmente

Culturalmente fue una experiencia única e irrepetible.

Aparte de lo que ya supone salir de tu casa para vivir sola a más de 3000 kilómetros de distancia, hacerlo en un destino tan distinto a lo que conoces.

Climáticamente, Polonia consiste en temperaturas extremas, con nieve cada día y sin sol, lo que ya supone un reto vivir allí sin perder la cabeza.

Además, la cultura del este de Europa presenta muchas diferencias frente a la cultura española o latina en general. Los polacos son gente muy distante, que va del trabajo a casa y de casa al trabajo, cosa que con los españoles no va mucho, pero que empiezas a entender cuando alcanzas los 17°C bajo cero; pero a ti te da igual, pues como buen español, sales a la calle a la menor oportunidad.

Aprendes a convivir con gente de toda Europa (ingleses, turcos, rumanos…) lo que da pie a un intercambio cultural continuo: aprendes de ellos, aprendes palabras en sus idiomas (palabrotas principalmente, claro está) y por unos meses esa gente que probablemente no vas a volver a ver en tu vida se convierte en imprescindible en tu día a día, se convierte en tu familia polaca.

Inmersión lingüística diferente

Un nuevo reto se plantea (aparte de la distancia, el tiempo, los polacos…) con el idioma.

En una ciudad pequeña como lo fue mi destino, únicamente encontrabas gente que hablara inglés en la universidad. El resto solo se comunicaba en polaco. Y aunque intentaban hacerse entender en esa lengua, era imposible conseguir una comunicación eficaz.

Y es que el polaco es uno de los idiomas más difíciles de aprender para los hispanohablantes, debido principalmente a su vocabulario y fonética, tan distintos a los nuestros.

Así que con tu escaso nivel de inglés con el que aterrizas pretenden que entiendas el polaco… Cosa difícil.

Pero poco a poco vas aprendiendo. Primero te suena raro. Después, con el curso de polaco básico que te ofrece la universidad, empiezas a saber algunas palabras de uso diario, que en un principio solo te sirve para entender palabras sueltas en cualquier conversación entre polacos en el autobús, pero que después utilizas para dar los buenos días, las gracias o pedir dos cervezas en un bar (esperando que el interlocutor no siga con la conversación porque ahí estás perdido).

Inmersión lingüística en inglés

Llegas a Polonia con un nivel B1 de inglés (que en Europa corresponde a un nivel intermedio) que te sirve para el día a día (solo con la gente vinculada a la universidad) pero poco más.

Pues con ese nivel te metes en una clase de Business and Administration impartida completamente en inglés. Al principio se te hace imposible. Como si te hablaran polaco.

Pero poco a poco empiezas a perderle el miedo a hablar, empiezas a entender lo que te dicen casi como si te lo dijeran en tu propia lengua, empiezas a tener clases particulares con profesores a los que entiendes y a los que te haces entender. Y eso te da seguridad.

Saber idiomas te proporciona, bajo mi punto de vista, libertad, independencia, saber que puedes hacerte entender a cualquier persona en cualquier lugar del mundo.

Lo que más me ayudó a perder el miedo a hablar inglés, y de esta manera mejorar en este idioma, fue la interacción directa con profesores que dominaban a la perfección el idioma (muchos de ellos nativos ingleses que habían emigrado a Polonia), de forma particular y acorde a mi nivel.

Había intentado estudiar inglés antes, en España, mediante academias con clases en grupos, que no me ayudaron en casi nada, ya que no se adaptaban a mis necesidades. Por eso considero que las clases `OnetoOne´ con nativos son la mejor manera de avanzar en un idioma.

Porque lo más importante en un idioma es que sirva para comunicarse. No sirve de nada aprender de forma monótona y repetitiva la gramática o vocabulario de un idioma si luego no eres capaz de usarla en un contexto de vida real.

Y esto me aportó a mi la experiencia de estudiar en inglés. Aunque volví con el mismo nivel oficial B1, encontré la manera de poder expresarme de forma eficiente y real en ese idioma.

Por lo que vuelves a casa, nueve meses después, con algunos kilos de menos, extrañando la comida de tu madre, pero con la maleta llena de experiencias inolvidables, con un nivel de inglés muy superior al que te fuiste y, ¿por qué no decirlo?, con una base de polaco.

*Marta Almenar, licenciada en Business and Administration. He descubierto hace poco el mundo blogger y me ha fascinado poder compartir ideas y experiencias con gente de todo el mundo estando delante del ordenador. Me gusta la multiculturalidad y el estudio de idiomas me parece la mejor manera de llevarla a cabo, ya que saber idiomas te permite conocer multitud de gente y culturas.

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Foto de Varsovia, la capital de Polonia, de Ewelina

¿Por qué necesitas un entorno de aprendizaje personalizado?

Nota: Esta explicativa entrada fue escrita por un invitado*. Recuerda que tú también puedes ser publicado.PLE

A diferencia de lo que sucede con los cursos de materias tradicionales, la mayoría de los estudiantes de idiomas aprenden por su cuenta.

Esto significa que no siguen un camino preestablecido por un programa académico o las directrices de un profesor, sino que están totalmente solos ante el desafío.

Conseguir aprender en estas circunstancias es un gran reto. Sin embargo, todo es posible, sobre todo si contamos con dos elementos clave: constancia y organización.

En lo que a constancia se refiere, poco te pueden ayudar otras personas. Depende de ti mismo y de la motivación que tengas para estudiar diariamente e invertir parte de tu tiempo en el aprendizaje de un nuevo idioma.

Sin embargo, en lo relativo a la organización sí que te puedes valer de recursos externos que te acerquen a tu objetivo. Es aquí donde los entornos de aprendizaje personalizado (PLE por sus siglas en inglés) entran en juego.

¿Qué es un PLE?

Un entorno personal de aprendizaje es un sistema que ayuda a los estudiantes a asumir el control y la gestión de su propio aprendizaje.

Esto no es algo nuevo. Los entornos de aprendizaje personalizados son tan antiguos como la propia educación.

De hecho, cada alumno estudia ya con su propio PLE, formado por el conjunto de recursos que usa para aprender: un libro de referencia + un diccionario + una enciclopedia + un cuaderno de ejercicios.

Sin embargo, las nuevas tecnologías nos ofrecen toda una nueva dimensión que permiten hacer de nuestro PLE un sistema mucho más eficiente para aprender un nuevo idioma. Así, el PLE se convierte en el entorno en el que aprendemos usando eficientemente las tecnologías.

Gracias a las tecnologías, algunos de los elementos que podemos incorporar a nuestro entorno de aprendizaje personalizado son:

  • Buscadores: Nos permitirán encontrar información en cualquier materia y resolver cualquier duda instantáneamente, como Google o Bing.
  • Páginas web, blogs: Existen cientos de webs dedicadas al aprendizaje de idiomas y que publican regularmente contenido de calidad. Un ejemplo es, precisamente, el blog que estás leyendo, Necesitas otra lengua.
  • Gestores de enlaces: Nos permiten almacenar sitios web interesantes que nos vayamos encontrado, para poder consultarlos más tarde. Por ejemplo, Delicious.
  • Foros: Nos permiten comunicarnos con otras personas que se encuentran en la misma situación que nosotros para resolver dudas y realizar un aprendizaje colaborativo. Como el foro de Fluent in 3 months.
  • Aplicaciones para dispositivos móviles: Hacen posible el aprendizaje deslocalizado, para que podamos ser más productivos y aprovechar el “tiempo muerto”. Duolingo para iPhone y Android es un buen ejemplo.

¿Cómo aprovechar estos recursos?

Para que podamos sacar el máximo provecho de este tipo de recursos, es importante que tengamos también un lugar donde organizarnos y donde poder ir guardando nuestros recursos de estudio para poder consultarlos rápidamente en cualquier momento y lugar, además de ir elaborando nuestros propios resúmenes. Por ejemplo, la plataforma gratuita ExamTime se presenta como una buena alternativa en este caso, ya que permite tener todo lo que necesitamos en el mismo lugar.

Además, si nuestro objetivo es conseguir algún título oficial de idiomas—como el TOEFL de inglés, el DALF de francés o cualquier otro—la planificación se suma a este conjunto de elementos imprescindibles.

La elaboración de un calendario de estudios detallado, en el que establezcamos tanto nuestro plan como nuestros objetivos, es fundamental para poder controlar nuestro progreso e ir avanzando.

Esto evitará que nos quedemos atascados en el mismo nivel durante años y que pospongamos la fecha del examen indefinidamente.

En resumen, necesitas un PLE para poder seguir siendo constante, para organizarte y para poder planificar con el fin de sacarle el máximo provecho a tu aprendizaje de otro idioma.

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*Diego Santos. Curioso y en aprendizaje continuo. Soy responsable de la parte hispanohablante de ExamTime porque es una plataforma que pretende transformar la educación facilitando el acceso al conocimiento en todo el mundo. Me encanta viajar y aprender idiomas. Mi nuevo reto es el chino mandarín. 🙂

¿Estudias idiomas por tu cuenta? Cuéntanos qué elementos forman parte de tu PLE.

Mi experiencia con las lenguas

Nota: esta entrada fue escrita por una invitada*. Que la disfrutes.

Antes de contaros mi experiencia con las lenguas, me gustaría agradecer a la creadora de este blog y a todos sus miembros, que tanto me han ayudado cuando más insegura estaba sobre las lenguas y que me han impulsado a seguir. Y también muchas gracias por leerme, ya que nunca he hecho algo como esto antes.

Mi historia

Empecé a estudiar más idiomas que el español y el inglés al mismo tiempo que comencé la secundaria.

Primero fue francés, pues es una optativa del instituto y me llamó la atención. Yo pensaba que como me estaba haciendo mayor debía hacer cosas de mayores (y se me metió en la cabeza que esa cosa tenía que ser algo que no enseñaran en primaria).

El primer año ya me enamoré de esta lengua y se me daba bastante bien (dejando de lado que solía meter cosas del inglés en el francés y viceversa).

El segundo año llegué a odiarlo (me pareció increíble como pude pasar de amar esta lengua a odiarla tan rápido); y fue debido a mi profesora de aquel año. No nos motivaba a aprender más, a hacérnosla ver más bonita y entretenida. Su actitud cuando nos daba clases literalmente ‘apestaba’, y esto hacía que la mía también lo hiciera. Por suerte, esto cambió al siguiente año, y a partir de ahí he seguido amando el francés.

Lo siguiente que me ocurrió, fue el año pasado. Ya nos empezaban a preguntar sobre qué queríamos hacer en el futuro, qué nos gustaba y motivaba. Yo todavía no estaba muy segura de eso, y lo que más me preocupaba era que no tenía nada que me llenara y en lo que quisiera dedicarme en mi tiempo libre de un modo más serio que las demás cosas que solía hacer.

Varias lenguas al mismo tiempo
Varias lenguas al mismo tiempo

Después de un tiempo pensando en esto, se me apareció como por arte del destino la idea de aprender un nuevo idioma. Ya que tanto el inglés como el francés se me daban bastante bien, decidí que no sería mala idea.

Como ya estaba influenciada por la cultura japonesa, pensé que estaría bien estudiar su idioma. Al día de hoy, creo que es una de las mejores decisiones que he tomado hasta ahora.

Gracias a que empecé a estudiar japonés, me iba informando más y más sobre su cultura, su historia, su literatura, su gente, etc. Debido a esto, mi mente se ha abierto enormemente, he tenido que cambiar mi forma de pensar totalmente y adaptarme a su forma de ordenar las palabras a la hora de formar una oración, y muchísimas cosas más que aprecio realmente.

Si por casualidad alguien más está estudiando japonés por su cuenta, me gustaría recomendar el canal de YouTube de KiraPepelu. Los vídeos los explica un español que es profesor en Japón, y realmente explica muy bien todo.

Un poco después de esto, descubrí este blog. Gracias a esto, a finales de año, ya había decidido lo que quería hacer en el futuro (lo más probable es que estudie Traducción e Interpretación en la Universidad o si no me vaya a Lingüística), y decidí también que al empezar de nuevo el curso comenzaría a ir a clases de alemán.

Y hasta hace poco, estoy registrada en la página web PolyglotClub (la cual descubrí aquí también), donde he podido conocer gente de muchas partes del mundo, quienes me han ayudado a mejorar en todas las destrezas de los idiomas que estudio, y además me he quitado muchas ideas equivocadas que tenía sobre la gente de ciertos países, o las costumbres y la forma de vida.

Hoy en día muchas personas me preguntan por qué estudio tantos idiomas a la vez, o me dicen que me voy a estresar mucho y que no voy a poder con ello.

Yo solo quiero deciros que si estáis estudiando uno o varios idiomas, no lo dejéis tan fácilmente ya que es una gran experiencia, y si lo dejáis para después seguramente os arrepentiréis de no haber seguido.

Siento aburriros con mi historia pero tenía la necesidad de transmitiros esto. Pensé que también podría ayudar de algo a alguien más.

*Soy Camila, tengo 16 años y actualmente vivo en el norte de España. En el instituto estoy estudiando francés, inglés, latín y griego; voy a clases extraescolares de alemán y estudio por mi cuenta japonés. Ya no llevo la cuenta de los idiomas que me gustaría estudiar en el futuro, así que si las escribiera aquí no acabaría nunca.

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Foto de Aldo Cavini Benedetti

Aprendiendo inglés en el extranjero

Nota: Esta informativa entrada fue escrita por una invitada*. Que la disfrutes. 

Hace algunos años tomé una drástica decisión, y no exagero en absoluto cuando digo que fue tajante mi acción.

Decidí abandonar mi hogar, así como mi propio país, para desplazarme al extranjero. No para perfeccionar mis idiomas, sino para aprenderlos. Y todo esto porque mi nivel de inglés no llegaba ni al básico; era tan ínfimo que apenas podía decir dos palabras seguidas.

De este modo, cogí un mapa del mundo y sin pensarlo mucho le di un breve repaso con el único objetivo de encontrar el país y la ciudad que se convertirían en mi nueva casa durante un tiempo.

Lo cierto es que, debido a que las películas norteamericanas me encantaban, tenía bastante claro que poniéndoseme la oportunidad a tiro, mi país de destino sería Estados Unidos, ya que seguramente no volviese a tener una ocasión como esta para conocer esa nación.

Pues como os digo, ni corta ni perezosa compré mi billete de avión con destino a…

Boston Downtown at Night

¡¡¡Boston!!!

Pasadas las once de la noche (española) ponía pie en esta ciudad enigmática que tantas ganas tenía de conocer.

La elección de Boston como destino final la tomé porque, al ser una de las ciudades más antiguas de Estados Unidos, tiene una larga historia. En ella se encuentran las Universidades más prestigiosas del país como Harvard y el MIT, lo que la convierte en la principal capital universitaria de todo el territorio nacional.

Además, también es conocida como la ciudad del senderismo, ya que se puede disfrutar de todo su encanto cuando se recorre a pie. De hecho os recomiendo, si visitáis esta magnífica ciudad, que no dejéis de visitar:

-El Mercadillo Sowa: Todos los domingos entre los meses de mayo a octubre, en el South End, por debajo de la calle Washington –de ahí su nombre “South of Washington”– se anima con un espectacular mercadillo de segunda mano y puestos de diseñadores locales. Además, hay una congregación de food trucks (furgonetas de comida ambulante) que sorprende por su calidad y variedad.

-Harborwalk: Un ruta por el paseo marítimo de Boston. Puedes empezar en Charlestown, ir bajando por el North End, el barrio italiano, hasta llegar a South Boston. Pero si no deseas ir andando y lo que te apetece es hacer la ruta sobre ruedas, puedes usar Hubway, sistema de bike-sharing con bicis en toda la ciudad, que te permite alquilar bicicletas por uno o tres días.

-Rose Fitzgerald Kennedy Greenway: Pasea por los 2,5 kilómetros de parques y espacios públicos que se crearon, tras años de retrasos y construcciones, para enterrar una carretera interestatal que cruzaba el centro de Boston, el famoso Big Dig (gran socavón).

Dicho lo anterior, continúo narrando mi experiencia en el extranjero para aprender inglés:

Una vez allí, sin tener ni idea de inglés, pude defenderme bien debido a que, sin haberlo buscado, di con una comunidad de hispanohablantes bastante agradable, con cuyos miembros entablé una hermosa y duradera amistad.

A pesar de estar en un país extranjero y en una ciudad desconocida, tuve que inscribirme a unos cursos en el extranjero para aprender inglés en una agencia a través de Internet. Estuve viendo, comparando y llamando para que me pudieran asesorar.

Finalmente escogí la que mejor vibración me dio, en la que más amables eran y que más experiencia tenían (yo suelo confiar en este tipo de cosas). Lo que tenía claro era que esta era la única forma de poder aprender este idioma.

Ahora, ya en España, me alegro de mi experiencia en EE.UU. y volvería a hacerlo de nuevo si fuera necesario. En cuanto al idioma, aprendí bastante, más que si hubiese hecho aquí el curso.

Ahora, y debido a como están las cosas, me estoy planteando hacer un viajecito a Alemania…

Espero que mi experiencia os resulte de alguna ayuda.

*Gema, nacida y criada en el sur de España. Hasta hace poco hablaba solo el idioma natal y gracias a mi aventura ahora my English has really improved a lot.

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Foto de Werner Kunz

Quisiera ser historiador

Nota: Esta entrada fue escrita por un invitado*. 

En este mundo es indispensable armarse de un montón de competencias para llenar de calidad y cantidad tu hoja de vida con el propósito de conseguir un buen trabajo.

Es indiscutible que las lenguas son requisitos excluyentes en estos procesos de reclutamiento. Por esa razón he aprendido inglés y puedo decir que lo domino.

Sin embargo, también soy una persona muy meticulosa, le he tomado el gusto a ese idioma al fin y al cabo, y siempre trato de mejorar estudiando pequeños detalles.

Además del español y el inglés, sé italiano. Puedo entenderlo perfectamente, pero me hace falta practicarlo ya que no conozco muchas personas con las que pueda utilizarlo, y las veces que lo utilizo es básicamente en redes sociales y demás medios escritos.

En este momento estoy aprendiendo rumano por mis propios medios, y me ha gustado la experiencia una vez que entiendes el método para aprender idiomas. Inténtenlo, es divertido ser autodidacta.

Les dije que soy meticuloso, pero también soy un gran observador. Este par de características siempre me han incitado a buscar aquello que pocos –o nadie– sepan. Descubrir y crear conocimiento sería de los logros más importantes que podría conseguir en vida.

Por razones como estas, me gustaría estudiar Historia. Evidentemente viene el “pero”, y es que, básicamente, en mi país (Costa Rica) yo no podría vivir de esto, ni lo podría estudiar a un buen nivel como podría hacerlo en Europa.

Chau número tres

He terminado la universidad, y tengo “dreamers’ disease”; tengo un buen empleo, pero sé que todo esto no me llena como persona. Me gustaría viajar, conocer el mundo y descubrirlo por mí mismo.

En el escenario perfecto, yo obtendría una beca para estudiar Historia en algún país europeo y a la vez aprovecharía la ocasión para ir conociendo países y sitios de interés cultural.

Mi interés por las lenguas creo que nunca cesará, y estoy convencido de que si comienzo a estudiar Historia será aún “peor”: las lenguas –según mi concepción– además de permitir comunicarnos, prácticamente nos dan una nueva perspectiva de nosotros mismos; no somos idénticos cuando hablamos una u otra lengua. Es una sensación bastante particular.

Obviamente, nuestra esencia es la misma, pero cada vez que cambiamos la lengua que hablamos es como si atravesáramos un portal que nos lleva a otra dimensión: nuevas caras, conversaciones, perspectivas y realidades.

Espero experimentar esa otra dimensión al estar en un país europeo estudiando Historia, cumpliendo varios sueños al mismo tiempo.

*Vladimir Camacho M., San José, Costa Rica. Como dato extra, también les puedo decir que me gusta escribir y he producido algunos cuentos. Soy muy admirador de los cuentos y en especial de E. A. Poe y H. P. Lovecraft. ¡Saludos!

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Foto de Xava du

De la voluntad nace el amor (por las lenguas)

Nota: Disfruta el siguiente texto, escrito por una invitada*. Recuerda que tú también puedes ser publicado.

Nunca en la vida he tenido la oportunidad de viajar, ni siquiera dentro de mi propio país. Las razones sobran, pero ¿sabes algo? esa situación es la que hizo que naciera en mí el amor por las lenguas extranjeras.

En un principio por el inglés y ahora por el italiano.

Cuando comencé a aprender inglés me di cuenta de que me era muy fácil entender los temas, desde el alfabeto hasta tiempos pasados, futuros, etc. Por supuesto que tuve mis lapsos de confusión pero nunca pasó por mi cabeza rendirme y dejar de lado el inglés.

Nunca, ni una sola vez.

UK love

No soy una de esas personas que viven por y para un idioma; más bien me apasiona la idea de que soy capaz de comunicarme con miles de personas alrededor del mundo que hablan inglés.

Y tal vez ahora te preguntas, ¿qué tiene que ver el hecho de no haber viajado a ninguna ciudad con los idiomas? Todo, tiene todo que ver. O al menos para mí.

¿Sabes? El hecho de saber que soy (por el momento) bilingüe me hace sentir cerca de naciones que albergan los lugares que sólo en Internet he podido ver: la biblioteca de Londres, el Hyde Park, el Parlamento y todos esos lugares turísticos que tiene la capital inglesa.

Todo requiere voluntad

No ha sido fácil alcanzar el nivel de inglés que tengo actualmente.

Como dije antes, tuve lapsos de confusión, de desesperación al no poder encontrar a alguien con quien practicar, de frustración al ver que los cursos que quería tomar estaban en escuelas que cobran miles de pesos al mes, etc.  Y sin embargo, aquí estoy, contándote orgullosamente que soy bilingüe.

Tal vez no tengo una certificación extranjera que dice que sí hablo inglés, tal vez no he viajado a un país de habla inglesa ni he convivido cara a cara con americanos, ingleses o cualquier otra persona de otro país, pero tengo algo que no nace en todas las personas, y si lo hace, toma tiempo: el amor por el inglés y en general por las lenguas extranjeras.

Y créeme que ahora, cuando mi madre me dice que no esté de pocha y que deje de mezclar frases en inglés cuando hablo, es cuando me doy cuenta de que todos los esfuerzos han rendido frutos.

Es el amor y la pasión lo que guiará tu camino a lo largo del aprendizaje de una lengua extranjera. Y, como en todo, la constancia y la buena disposición serán dos armas fundamentales en el proceso.

El conocimiento es para compartir

Actualmente doy tutorías (no soy maestra de profesión) de inglés y de español a gente de mi ciudad, familiares, amigos y a través de un website llamado italki.

Me encanta enseñar lo que he aprendido a través de los años a personas que encuentran muy difícil el idioma.

Enseñar español e inglés me hace sentir plena y feliz; me siento como pez en el agua y la gente lo percibe. Por ello, cuando recibo cumplidos como “Me fascina cómo me enseñas español” o “A ti sí te entiendo cuando me explicas el present continuous”, siento que se abre el coro celestial.

No me interesa la razón por la que las personas que llegan a mí están aprendiendo inglés, ya que entiendo que no todos van a ser como yo; sus razones son muy respetables. Lo que me interesa es que tengan la voluntad de aprender. Si existe voluntad, entonces todo es posible.

It’s all about passion    

Me siento tan plena y feliz conmigo misma, tan encantada con mis habilidades para dominar la lengua inglesa, que me he atrevido a inscribirme a un curso de italiano. Comienzo dentro de un par de semanas. Estoy lista para entrar de nuevo en la fase de beginner y reírme de mis propios errores al pronunciar mal las palabras.

Lo que quiero decirte con toda esta historia es que no temas a aprender un nuevo idioma.

Toma tus lecciones con amor, con pasión, con fuerza de voluntad, con ánimo. Haz del aprendizaje una aventura en la que tú eres el protagonista y el único que tendrá una recompensa invaluable.

Si te lo propones, los idiomas podrán llevarte a lugares de tus sueños. Tal vez no en cuerpo, pero sí en alma.

*Mi nombre es Karen, soy una mexicana que ama apasionadamente las lenguas extranjeras, especialmente el inglés y el italiano. Aunque mi profesión no está apegada directamente con los idiomas, disfruto mucho aprender diariamente algo nuevo. Los idiomas son para mí, más que un requisito o un hobby, una parte fundamental de mi vida.

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Foto de Doug Wheller