La lengua no muerde 5–Para lo que sirve un idioma

[¿Buscas para qué sirven los idiomas? Esta entrada es parte de mi Introducción no académica a la Lingüística. Léela también, te puede gustar :D]

No es lo mismo hablar con tu mejor amigo que con alguien que acabas de conocer por una simple razón…

Las presuposiciones

Si hablas con tus amigos de lo que te pasó en la fiesta en la que todos estaban, no vas a empezar a decirles:

“El otro día me invitaron a una fiesta. Fue ayer. Los invité y estábamos ahí los 4…”,

sino que les dirás algo así como:

“cuando pusieron la canción que a todos nos gusta, nadie vio, pero Juan se cayó”.

A ti te interesa decirle a tus amigos que eso sucedió porque les importa (por cualquier razón) lo que le sucede a Juan.

Así, no es lo mismo decir           “Juan se cayó”              que         “Juan se cayó“.

El énfasis que hagas depende de la actitud que tengas y de lo que sea más relevante saber. Esto se da gracias a que como hablantes de una lengua sabemos qué podemos modificar en lo que decimos para lograr comunicar exactamente lo que queremos decir.

Dejemos al pobre de Juan y vayamos al contexto. El lugar físico desde el que se habla afecta por completo lo que se dice, al igual que quién lo está diciendo. Sólo piensa algún escándalo que se haya originado por algo que dijo un presidente o un rey. Uff.

La deixis también entra aquí porque depende del contexto. También las anáforas:

La niña estaba en la escuela.
Ahí [en la escuela], vio a sus compañeros,
los que [sus compañeros]…

“Ahí” y “los que” necesitan palabras que hayan aparecido antes en la conversación. Por eso no podemos llegar a una casa y decir: “Buenos días. Ayer allá eso”.
(Aunque sería muy divertido.)

Hablar con alguien es hacer todo esto:

  1. Tomar aire y decidir cómo mover la boca mientras sale de nuestros pulmones.
  2. Formar palabras con estos sonidos.
  3. Acomodarlas en un orden específico.
  4. Hasta que tengan un significado
  5. que suponemos que quien nos oye no sabe

…o no espera

Compara estos dos encuentros imaginarios:

  • A: ¡Hola!
    B: ¡Hola!
    A: Oye: ayer comí, me bañé y dormí.
    B: … [no necesitaba saber eso, es lo que se espera que alguien haga]
  • A: ¡Hola!
    B: ¡Hola!
    A: Oye: ayer comí insectos, me bañé en chocolate y dormí media hora.
    B: ¡Qué interesante! [nadie se lo esperaba.]

En este último caso, A causó más de una reacción en B. Normalmente, decimos lo suficiente (ni más ni menos) para que quien nos oye tenga el mayor número de reacciones.

Si suena extraño, recuerda la última vez que le contaste algo a alguien: lo hiciste para causarle risa, sorpresa, o alguna reacción, aunque no sea emocional: tal vez sólo querías su opinión o un consejo.

Todo esto lo estudia la Pragmática. Como viste, para esta entrada usé muchos ejemplos de conversaciones (incluyendo al pobre de Juan) porque la pragmática explica el uso último que le damos a la lengua (desde los fonemas hasta los juegos de palabras).

Para lo que sirve un idioma

Cada idioma se va adecuando al contexto que necesita expresa, lo que significa que la lengua refleja la cultura de las personas que lo usan. Sin embargo, esto no evita lo siguiente: cualquier cosa se puede decir en cualquier lengua.

Hay “reglas” culturales que varían en cada país (incluso en cada familia de una misma nacionalidad). Por eso, muchas veces las personas piensan que los habitantes de otro país son “groseros”, “cerrados”, “gritones” o “amargados”.

Sólo son reglas distintas [que merecen más detalles en entradas posteriores].

No entender cuáles son estas reglas causa conlfictos o hasta guerras… Sin irnos a los extremos, produce estereotipos. Cuestiónalos. Son prejuicios y rumores que te han heredado. Sólo puedes saber cómo es realmente una cultura abriendo tu mente y conociéndolos.

Aquí radica el valor y la riqueza de las lenguas extranjeras.

Antes de ponernos más filosóficos, quiero cerrar la serie de “La lengua no muerde” con un resumen mínimo de algunas ramas de la lingüística, sólo para que te des una idea.

Ramas de la lingüística

  • Sociolingüística: cómo varía un idioma en las diferentes clases sociales.
  • Dialectología: cómo y por qué cambia una lengua de país en país (el alemán de Austria y el de Suiza) o en diferentes regiones de un mismo país.
  • Antropología lingüística: estudia la diversidad de las lenguas humanas y su relación con la cultura y la visión del mundo de cada una de ellas.
  • Neurolingüística: cómo se procesa el lenguaje en el cerebro.
  • Psicolingüística: cuál es la función de la mente en el lenguaje o del lenguaje en la mente.
  • Tipología: la clasificación por sus características de las lenguas del mundo.
  • Adquisición de L1: cómo se aprende la lengua materna.
  • Adquisición de L2: cómo se lleva a cabo el proceso exitoso de aprender una segunda lengua y el desarrollo de métodos de enseñanza.
  • Filosofía del lenguaje: reflexionar acerca del papel del lenguaje para la vida humana, etc.
  • Ingeniería lingüística: la relación entre las computadoras y el lenguaje. Incluso intentar, entre otras cosas, que una máquina entienda algo tan complejo como una lengua humana.
  • Y así hasta el infinito. O casi 😛 . Como prácticamente ninguna actividad humana deja fuera al lenguaje, siempre hay algo con lo que se puede relacionar para ser estudiado.

CONCLUSIÓN

Para estas 5 entradas elegí lo más interesante y sorprendente de la lingüística. O así me lo parece a mí. Si te agradó leer todo esto, ya puedes decir que te gusta la lingüística. 😀

Podrás preguntarte de qué te sirve saber esto.

La respuesta es sencilla: ver a la lengua como objeto de estudio ayuda a que seas más exitoso en tu aprendizaje de otro idioma porque te da herramientas para saber en qué debes poner tu atención mientras te expones a otra lengua. Y para que te sorprendas de cómo es diferente a la tuya.

Gracias una vez más por leer hasta aquí.

La lengua no muerde 0
La lengua no muerde 1–Definiciones
La lengua no muerde 2–Fonyfon
La lengua no muerde 3–Palabras
La lengua no muerde 4–¿Qué significa el significado?

La lengua no muerde 4–¿Qué significa el significado?

¿Cómo explicarías que algo signifique otra cosa? Yo te explico.

Piensa en un árbol.

¿Qué ves en tu mente?

No es el árbol que ves cuando sales de tu casa, ni el de Navidad. Estoy segura de que no es uno sin hojas, ni uno muy joven y delgado. Ni uno morado o talado. Es sólo algún árbol. Una idea de árbol.

Ahora: si te pones a pensar, hasta ahora no hay ningún árbol. La imagen de uno está en tu cabeza, pero podemos hablar de él con á+r+b+o+l, o sea 5 sonidos juntos.

Pero sigue sin haber un árbol real, de carne y hueso. Bueno, de madera y hojas.

Para cada palabra que conoces tienes una imagen que tomaste de la realidad.

Cuando hablamos, “vemos” una serie de imágenes que queremos que también vea la persona que nos oye. Cada palabra que utilizamos le da sentido a las que la rodean, porque todo está relacionado.

Ejemplo trillado:

El humo significa que algo se está quemando. Entonces, el humo es signo de que hay fuego.

Pero ese significado existe sin que el lenguaje intervenga. En cambio, si te digo que

á+r+b+o+l significa:

Árbol

, es porque quiero decir que á+r+b+o+l es un signo de ESO. Estos signos tienen una forma (árbol) y un contenido (el árbol de la foto, que sí existe: ¡yo le tomé la foto!).

La semántica es la ciencia que estudia el signifcado en el lenguaje. Es de lo más abstracto que tiene la lingüística y es más bien complicada: no es tan sencillo explicar el significado porque los hablantes siempre lo están cambiando al usar el lenguaje.

Campos semánticos

Tienen que ver con las relacones que mantienen las palabras entre sí, pero no a nivel del orden que se mezclan, sino por aquello de lo que hablan. Mira:

  • mojar,
  • regar,
  • rociar,
  • salpicar,
  • remojar,
  • humedecer y
  • empapar
  • son casi lo mismo: algo con agua.

Detente un poco a reflexionar qué tan diferentes son. Si tu lengua materna no es el español, perdón por meterte en aprietos. 🙂

Otro ejemplo: En mi ciudad no hay focas. Por eso yo no tengo un nombre para la foca macho, la foca hembra, la cría de foca, etc. Para mí todas son “foca”. Pero alguien que estudie las focas ha necesitado nombrar eso y, por lo tanto, ha creado nombres: una vez más, el lenguaje sirve para comunicar la realidad de quien lo usa.

Metáforas

Todos los días usas metáforas, aunque no seas poeta. ¿Lo sabías?

Como cuando dices que “el tiempo es dinero”:

Gasté todo mi día ahí”
“Cada minuto es valioso
“Este producto te puede ahorrar tiempo”

Claro que hay muchos ejemplos más, sin embargo, no los escribo porque la semántica tiene más que darnos, como los…

Sinónimos, antónimos y otro -ónimo

  1. Piedra y roca significan lo mismo. Pero no siempre. Si se pudieran usar uno en lugar del otro sin importar el contexto, sería inútil que existieran dos palabras (signos) para referirse a la misma realidad y, por lo tanto, una desaparecería.
  2. Frío y calor son antónimos. Sin embargo–y esto es complicado–, el antónimo de subir no es bajar, sino no subir. ¿Qué? Sí: Lo contrario de hablar es no hablar. Como en español tenemos una palabra que significa eso, la usamos: hablarcallar.
  3. Banco (de dinero), banco (de peces) y banco (para sentarse) son ejemplos de homónimos. Tal vez, en algún momento de la historia, los hablantes de español hubieran podido decir si había una relación entre los términos, pero ahora eso se ha perdido y sólo son palabras con la misma forma (b+a+n+c+o) y diferentes realidades o imágenes en tu mente.

Mañana será otro día: la deixis

Desde antes de conocer la lingüística me ha fascinado esta frase: “Siempre es hoy“. De eso habla la deixis.

Ayer es ayer, pero en 3 días será “el otro día”. Y en un año será “hace un año”.

No sólo con el tiempo sucede eso. También con el espacio: Si yo digo que estoy aquí, es porque las estrellas están allá. En cambio, si fuera al espacio exterior, la Tierra estaría allá.

Los deícticos son palabras que dependen de dónde está situado en el espacio y el tiempo el hablante.

Si estás en el segundo piso de un edificio, y quieres que tu amigo se reúna contigo, le dices que suba, pero si estás abajo, le pides que baje.

Una pequeña letra cambia TODO

“A Juan le gusta María” vs. “Juan le gusta a María”

La “a”, así de pequeña como la ves, hace que Juan y María tengan una relación completamente diferente en cada caso. Para que veas que la semántica es divertida. 😉

Regresamos a la pregunta del inicio: 

¿Qué significa el significado?

Nadie sabe. Se han escrito libros enteros intentando responderla y no se llega a una conclusión satisfactoria, pero algo es seguro:

El lenguaje no existiría si no fuera para transmitir un significado.

Ya casi termina esta serie de entradas. Sólo falta ver cómo ocurre que el contexto hace que cambie el significado que hoy nos preocupamos por estudiar. Gracias por llegar hasta aquí.

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La lengua no muerde 3–Palabras
La lengua no muerde 5–Para lo que sirve un idioma

La lengua no muerde 3–Palabras

¿Te has puesto a pensar en qué momento una palabra termina y empieza otra cuando hablamos? No decimos los espacios.

En esta entrada dedicada a 3 ramas de la lingüística, lo sabrás todo acerca de las palabras.

Morfología, Sintaxis y Lexicología

¿Sabías que algo tan común como la palabra no está bien definido? O sea que hay muchas definiciones por ahí, las cuales dependen de qué quiera demostrar el lingüista que la deifne.

Como yo no quiero demostrar nada, sino difundir, me ahorraré la molestia de definir. 😛

Tú ya sabes, como hablante de una lengua, qué es una palabra. En la escritura, es lo que está entre dos espacios. Sólo te diré una cosa: sirven para nombrar algo.

Las palabras se pueden romper

Te presento a la palabra “tener”.

Y ahora, te presento a unos trozos de palabras (morfemas) que le van a hacer algo. Mira:

  • man-tener
  • con-tener
  • abs-tener
  • de-tener
  • ob-tener

Cada morfema crea un nuevo verbo con otro significado.

Ya que viste eso, te presento a otros morfemas que le van a hacer otras cosas (incluso llevarse un trozo de “tener”)

  • ten-dr-é
  • ten-í-a
  • ten-id-o
  • ten-ient-e
  • ten-ga

Lo anterior es estudiado la morfología: las partes de la palabra más pequeñas con significado. Es decir, las palabras hacia dentro.

Hay muchos tipos de palabras

  • “Cielo” no es igual a “con”.
  • “Paraguas” es sumamente diferente a “mismo”.
  • “Azul” no es similar a “ayer”.

No se usan de igual forma al momento de utilizar el lenguaje.

Por ejemplo, no podemos decir solamente “el cielo con”, pero sí “el cielo azul” porque “azul” nos dice algo del cielo. Y tampoco podemos decir “el ayer paraguas”, pero sí “el mismo paraguas”.

Cada palabra tiene ciertas características que hacen que se use de determinada forma.

En español hay 8 tipos o clases de palabras: sustantivo, adjetivo, adverbio, verbo, preposición, conjunción, artículo, pronombre.

Cada una sirve para algo diferente. Y no todas existen en todas las lenguas. Actualmente se sabe que los sustantivos y los verbos son los únicos universales, porque todas las personas del mundo han necesitado nombrar cosas y las acciones que hacen estas cosas.

Hay idiomas en los que no existen los adjetivos (como “rojo” o “grande”; ni las preposiciones (como “de” o “para”). Aun así se entienden sus hablantes. Les es suficiente.

La sintaxis

estudia las palabras hacia fuera, es decir, cómo pueden juntarse y de qué depende.

Tal vez este sea un buen momento para que repases la entrada sobre la gramática, porque habla de esto. De hecho, la gramática ES la morfología y la sintaxis de las lenguas.

Así, seré breve. Los hablantes saben–sin saber que lo saben–que pueden ir juntando palabras de determinado tipo en determinado orden hasta crear frases con un mensaje que quieren dar.

“Mi amiga me trajo un mapa de México” puede significar que el mapa tiene la forma de México o que lo trajo de ese país. Por lo tanto, esa frase es ambigua. En el habla cotidiana causan malentendidos más o menos graves. Seguramente te ha pasado.

Las palabras son infinitas

Hay personas que han intentado juntar todo el vocabulario de una lengua. No s puede hacer tal cosa, porque las palabras siempre se están ajustando a lo que se necesite decir.

Cuando se inventó Facebook, en cada país se “inventaron” también un montón de palabras para referirse a esa nueva realidad.

Sin embargo, nadie utiliza (ni conoce) todas las palabras de su lenguaje materna.

Usamos como 1 000 o 2 000 para comunicarnos todos los días. (Perro, agua, hola)

Aunque también podemos reconocer otros miles de palabras que no utilizaríamos en una conversación “normal”. (simbiosis, inconmensurable)

Existen un montón de palabras que poquísimas personas (especialistas de diversas ramas del saber) utilizan. (sinovial, psitácida, transponedor)

Creación léxica espontánea

Es inventar palabras que nunca vas a encontrar en un diccionaro (a menos que se haga famosa y/o útil).

A veces las usamos para hacer reír a quien nos oye porque llaman la atención: no las reconocemos como palabras de nuestra lengua:

  • “Tu carro es capibaresco” (parece capibara)
  • “Como es alérgica, estuvo desnuezando la comida” (quitándole las nueces)
  • “Su perrito es muy mascoteable” (es fácil tratarlo como mascota)

Para lograrlo, nos valemos del conocimiento de que los morfemas tienen significado y lo mezclan bien. Seguramente hoy creaste léxico espontáneamente, o alguien con quien hablaste. Pon más atención si crees que no y te sorprenderás. 😉

Las palabras son divertidas

¿Alguna ves te has preguntado por qué palabras relacionadas con la sexualidad o con la muerte o los desechos humanos hacen que las personas se sientan incómodas?

Son palabras que, por razones culturales o sociales, van adquiriendo un valor negativo, y se han creado decenas de palabras que suenan menos “mal” y las sustituyen.

Por otro lado, existen palabras que buscan expresar un contenido muy fuerte porque el hablante quiere dar a entender que está enojado, o que se siente en confianza, o que no le importan las reglas de la sociedad, como las groserías.

Todo esto permite más riqueza al hablar un idioma; por lo mismo, es algo en lo que te tienes que fijar mucho cuando vayas a otro país a aprender otro idioma. Es lo que más se usa en conversaciones comunes y corrientes.

Lo que sucede cuando otras lenguas nos prestan sus palabras:

  1. Puedes decirlas tal y como existen en esa lengua: Stand-by, cool.
  2. o curriculum
  3. o “perro caliente” (por hot-dog), “jardín de niños” (por kindergarden o Kindergarten)
  4. o restorán, suéter, champú…

También puedes intentar copiar con letras un sonido del medio ambiente “toc, toc”, “cof, cof”, “guau, guau”. Las onomatopeyas tampoco son universales. Tiene que ver con cuestiones fonológicas de cada lengua. Mira:

Todo lo anterior (aunque no únicamente) lo sabemos gracias a la lexicología.

La lexicografía, que se dedica a los diccionarios, es otra parte del estudio de las palabras; pero esos merecen una entrada aparte. (Sólo lo menciono para que sepas dónde ubicarlos).

Micro resumen: Hasta ahora hemos visto que los sonidos juntos forman trozos de palabras que crean palabras que se reúnen para hacer frases con un significado. En la siguiente entrada hablo del significado en todo su esplendor.

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La lengua no muerde 1–Definiciones
La lengua no muerde 2–Fonyfon
La lengua no muerde 4–¿Qué significa el significado?
La lengua no muerde 5–Para lo que sirve un idioma

La lengua no muerde 2–Fonyfon

Los sonidos del lenguaje. Si alguna vez te has preguntado por qué los idiomas suenan tan raro la primera vez que los oyes, siguen leyendo. Si no, también.

FONética Y FONología

Algunas veces, lo más difícil de dominar en una lengua nueva son los sonidos. Pero, ¿sabes por qué son importantes?

El meollo de los sonidos es que son aquello de lo que el lenguaje está constituido. No de palabras, ni de ideas.

Está hecho de un número limitado de sonidos o “fonemas”. Un fonema es la parte más pequeña de lenguaje que los lingüistas han encontrado al momento de analizar la lengua.

Cada idioma tiene un número específico de sonidos que sus hablantes pueden hacer con los dientes, la lengua, los labios, el paladar y hasta la saliva (sí, leíste bien).

Si quieres conocer a tus cuerdas vocales, pon tus dedos sobre tu garganta y diles en voz alta “¡Hola!”. ¿Ya sentiste cómo vibran? Ellas son las responsables de que tu voz se oiga.

Ahora que sabes esto, di “f”. No “efe”, sino “fffff”. Eso no significa nada.
Pero si dices “ja” (dos sonidos), ya es algo. ¡Ja!.

Esto quiere decir que los sonidos solos no tienen significado. Sólo hasta que se juntan varios. Pero en un orden específico en cada lengua. (nadfevsijk no es nada en español, aunque son muchos sonidos juntos).

Todo lo anterior lo sabemos gracias a la Fonética y la Fonología, que son las partes de la lingüística que se dedican a estudiar los sonidos del lenguaje.

Ahora que nadie te ve (o si alguien te puede ver, mejor: es más divertido), di, en voz alta, la palabra “rana“.
Bien.
Ahora di “hongo“. Fíjate bien en dónde pronuncias la “n”. Ra nnn a, Ho nnn go. No es lo mismo, pero se escribe igual.

Si algún día se te ocurriera decir “hongo” con la “n” de “rana”, tal vez nadie lo notaría porque el significado de la palabra completa no se altera. Sin embargo, es probable que, en otros idiomas, ese cambio haga que una palabra signifique todo lo contrario.

Cada sonido tiene pequeñas variaciones (como las enes de arriba) de las que los hablantes ni siquiera son conscientes–ni necesitan serlo– porque no afecta el significado.

Si eso aún no te sorprende, sigue leyendo.

Ahora di “peso” y luego “beso”. ¿Ya viste qué hace a una “p” “p” y a una “b” “b”? Es un movimiento mínimo del aire en tus labios. Y cambia mucho el significado. A esto me refiero.

Seguramente habrá otras lenguas en las que puedan decir “p” y “b” indistintamente sin que cambie el resultado, así como tú puedes decir hoNgo. Es lo mismo.

Hay algo que siempre me ha fascinado:

Hablar es decidir–sin pensarlo y en tiempo récord– qué tiene que hacer nuestra boca con el aire que va saliendo de nuestros pulmones.

Producimos un sonido tras otro–en un orden que aprendimos de quien nos enseñó a hablar–hasta que se crea un mensaje en la cabeza de otra persona que te está escuchando. Con puros sonidos. Uno tras otro. Y ni siquiera se quedan en el aire. Ni se ven.

En español sólo hay 24 fonemas. Con ellos existe todos los días la lengua española. Con ellos fueron escritos Don Quijote de la Mancha y Palinuro de México.  (Y este blog, claro 😉 )

Bueno, no están escritos con los sonidos, sino con los símbolos que los representan, o sea, las letras.  Esto quiere decir que los sonidos siempre están ahí (en tu boca, en tu cabeza cuando lees, etc) y que la escritura es una especie de fotografía o placa de los sonidos.

Aunque si quieres ver una verdadera “fotografía” de la lengua hablada, tienes que ver…

las transcripciones fonéticas

english phonetics

Para hacerlas, se usa el Alfabeto Fonético Internacional (AFI o IPA en inglés). En este, se le asigna un símbolo (como los que puedes ver en la columna de la izquierda) a cada sonido de cada lengua del mundo.

Tal vez ya habías visto estas transcripciones, pues aparecen en algunos diccionarios bilingües. No necesitas ser fonetista o fonólogo para sacarles provecho mientras aprendes otra lengua. Tómate unas cuentas horas para familiarizarte con los sonidos del AFI-IPA en tu diccionario (vienen ejemplos al principio o al final del mismo) y te darás las gracias cuando no sepas cómo pronunciar una palabra.

Pero si tienes la computadora prendida es más práctico, porque hay páginas como Fonetiks.org o Rhinospike.com, en las que puedes escuchar grabaciones hechas por nativos de cientos de palabras en muchos idiomas, para repetirlos hasta que te salgan igual o simplemente disfrutarlos.

O, aún mejor, visita esta página de la Universidad de Iowa, donde puedes ver en un diagrama los lugares en los que se pronuncian los sonidos. Muy recomendable.

¿Qué más?

  • Cuando oigas o leas que una lengua es fonética, significa que suena como se lee (como el español, el alemán, el turco, etc.) o sea que una letra equivale a un sonido, más o menos.
  • “Fonyfon” son de las ramas más divertidas de la lingüística (o al menos a mí me lo parece). Sobre todo cuando intentas producir un sonido que nunca habías oído y haces gestos graciosos; o cuando logras oír la diferencia entre dos sonidos que al principio te parecían exactamente iguales.
  • Por si te lo preguntas, la diferencia entre la fonética y la fonología es:
  1. la fonética estudia los sonidos (cómo salen de tu boca y dónde se pronuncian, cómo viajan y se oyen en el espacio; o cuánto miden las ondas sonoras: cosas físicas).
  2. la fonología se ocupa de los sonidos cuando ya forman parte del lenguaje. O de hasta qué punto puede variar un sonido (las enes de arriba) sin que el significado se modifique, o qué causa esos cambios… entre muchas otras cosas interesantes)

Cápsula cultural e informativa a modo de conclusión

George Bernard Shaw (escritor irlandés que recibió el Premio Nobel de literatura en 1925) admite haber escrito su obra más conocida, Pygmalion, para que el mundo supiera que existen las personas que se dedican a la fonética y la fonología.

Ahora tú también lo sabes.

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La lengua no muerde 5–Para lo que sirve un idioma

La lengua no muerde 0

Introducción a la introducción a la lingüística

En esta serie de entradas me dedicaré a contarte qué es la lingüística, con qué se come, por qué me gusta y por qué creo que te puede servir saberlo.

Además, es fascinante, apasionante, interesante y todas las cosas bonitas que acaben con -ante. 😛

Para adentrarte en la lingüística tienes que prender el lado abstracto de tu cerebro. O sea que vamos a tratar sobre conceptos que no se ven, pero que existen.

Dicho lo anterior, mi intención no es darte una introducción académica. Es decir, no busco que te aprendas de memoria los nombres, los conceptos, las escuelas, las teorías y todo eso.

Al contrario, sólo quiero aportar 3 cosas:

  1. Una idea general del pensamiento que se usa en lingüística
  2. Que puedas llevarlo a tu aprendizaje de la lengua de tu interés para que te sirva, y
  3. Que veas que estudiar el lenguaje es fascinante y divertido.

También hago esto porque la lingüística necesita más difusión. A mí me cambió la vida saber que existe y tal vez pueda suceder así contigo o con alguien que conozcas.

Ojalá disfrutes de este viaje abstracto tanto como yo lo he hecho los últimos años de mi vida.

¿Listo?

Comienza aquí:

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