Dos mil dieciséis en retrospectiva 3/3

El mes de diciembre y el 2016 terminó, lo que significa que es hora de hacer el tercer y último recuento del año. La primera parte fue publicada en abril y la segunda a finales de agosto.

El objetivo de estos recuentos es 1) hacer un esfuerzo por plasmar mi vida, lo cual me permite ver qué va bien y qué puede mejorar, así como recordar lo que he hecho y me ha pasado; 2) que me conozcas más, 3) contagiarte las ganas de escribir algo similar.

Vamos.

La última parte del año fue como una montaña rusa de emociones.

Septiembre

En septiembre no tengo recuerdos muy claros de qué hice, pero recuerdo que a mediados de ese mes algo dentro de mí me dijo:

Si quieres lanzar las Anticlases, tienes que hacerlo AHORA.

Y así fue, así lo hice. Es lo que más orgullosa me hace sentir de todas las cosas que hice en el año, pero necesité quitarme unas 28.4 telarañas mentales por segundo.

Octubre

En este mes, que por ser el de mi cumpleaños siempre trae consigo mucha reflexión y una sensación de cambio de piel (como serpiente o algo así), fue bastante intenso y sentí que varias cosas se acomodaron dentro de mí. También comencé unas sesiones de [terapia en el sentido etimológico de la palabra] súper buena pero muy extraña en la que todavía no sé si creo pero veo que funcionan. Ya sé, es raro.

Noviembre

No recuerdo casi nada de los primeros días del mes, pero vaya que recuerdo la sensación horrible que tuve por varios días cuando me enteré de que Trump había ganado las elecciones de Estados Unidos. Estas últimas semanas he estado pensando mucho en si realmente es una tragedia, como se sintió en ese momento, o no.

Y la verdad es que no sé. Económicamente, van a cambiar muchísimas cosas, sobre todo para México, muchas de las cuales no van a ser positivas al inicio, pero tengo cierta esperanza en que de cualquier cambio siempre surge algo positivo, aun si tarda en llegar.

Lo que realmente me preocupa a mí y a mucha gente que lloró lágrimas amargas el 9 de noviembre son las personas en desventaja socioeconómica, tanto de EU como de otros países.

Porque si algo no entiende Trump es la justicia social, la empatía hacia las personas que no son como él, la opresión y el privilegio. Y no lo culpo. Si eres un hombre blanco y eres norteamericano, no tendrías por qué nacer entendiendo eso. El privilegio es invisible para quien lo tiene.

Pero Teal Swan dice que si quieres que alguien desee mucho algo tienes que torturarlo con lo opuesto, y si el resultado de que ese hombre esté en un lugar de tanto poder será violencia, división, odio, opresión y fanatismo, entonces tal vez la gente despierte y desee lo contrario: la unidad, la empatía, el respeto, la diversidad.

E incluso si no es cierto, si casi todo va a ser un caos mundial durante los siguientes 4-8 años, necesitamos mantener viva la esperanza y hacer lo que podamos por nosotros mismos y quienes nos rodean, un día a la vez.

O al menos eso es lo que voy a hacer.

Uno de los aprendizajes más grandes que tuve cuando vi que ese señor había sido elegido fue que muchas de las cosas que quiero hacer (en NOL y en otros lados) no se tratan de mí.

Es decir, que si por mis dudas, mis “fantasmas”, mis miedos, mis creencias limitantes dejo de hacer algo que podría beneficiar a los demás, ayudarles a sufrir un poco menos en sus vidas, estoy siendo profundamente egoísta.

Esa idea es mi nuevo faro.

No le sirve a nadie que yo no use y desarrolle las habilidades que contribuyen algo a los demás. No le sirve a nadie que me deje empequeñecer por mis miedos. No le sirve a nadie que no escriba las miles de palabras que siempre he querido escribir. No le sirve a nadie que me espere a ser “perfecta”.

Eso me motiva.

Diciembre

En este mes fui muy afortunada y comencé a formar parte de un [lugar] que me ha ayudado a tener bastante estructura en mi vida, algo que me fui dando cuenta a lo largo del año que me faltaba (aunque en cierto sentido ya lo sabía).

También comencé a escribir un libro-guía (que no tiene nada que ver con los idiomas) y que espero terminar y compartir a mediados del año porque… ver “noviembre” arriba.

En general el año 2016 fue de comenzar a verme como alguien que tiene algo que aportar (que yo diría que lo somos todas y todos), y de empezar a creerme las cosas buenas que poseo, lo cual, si eres como yo, resulta profundamente difícil.

Asimismo, fue el año en el que descubrí una dimensión espiritual en mí (gracias, en gran medida, a estos videos) y en el que más me lancé a hacer cosas afuera de mi “zona de confort” con la intención 100% consciente de desarrollar una confianza mucho más sólida en mí misma y mis habilidades.

Esto último ha sido lo más incómodo que he hecho en mi vida, y también agotador, porque no ha sido una incomodidad que dure unos días, sino que va conmigo casi todo el tiempo, pero también ha valido la pena cada segundo.

En resumen, siento que todo lo que hice este año fue darme permiso de ver mi propia luz y de llevarle (a quien lo necesita o busca) un poco de ese brillo.


¿Y tú?

¿Cómo estuvo tu año? ¡Nunca es tarde para hacer este tipo de recuentos!


PD: Me interesa mucho que los comentarios sigan siendo un espacio libre de discusiones de política internacional. Gracias  ❤

4 comentarios en “Dos mil dieciséis en retrospectiva 3/3

  1. Laura

    Como estadounidense, estoy totalmente atónita con los resultados de las elecciones presidenciales. Me siento derrotada. Lo único bueno del año 2016 fue que a una gran parte de la población, les importó y participó en la democracia: votó. Y la “primera presidenta estadounidense” ganó el voto popular por más de tres millones de votos…cómo un no sé qué tan grosero y tonto llegó al nivel tan poderoso, ni idea. Esperanzas falsas, mentiras y el lavado de cerebro de la red y “social media.” He tenido que parar de escuchar y leer la prensa por mi bienestar y el bienestar de mi familia de cuatro hijas. Gracias por tus reflexiones, tengo lo más mínimo sentido de esperanza que es temporal. Saludos.

  2. Georgina! Te deseo un muy feliz 2017. ¿Sabes? Como soy mamá de tiempo completo ahora, me es muy difícil encontrar tiempo para escribir. Y cuando lo tengo, muchas veces me pregunto ¿y para qué escribo, a quién le importa lo que escribo? Creo que me ayudará mucho, para mantener la motivación, pensar en lo que dices: No le sirve a nadie que no escriba las miles de palabras que siempre he querido escribir. No le sirve a nadie que me espere a ser “perfecta”. GRACIAS!

Vamos, di algo...

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