Las consecuencias de aprender una lengua por placer

Nota: esta entrada fue escrita por una invitada*. Disfruta su interesante historia y recuerda que tú también puedes mandar un texto.

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Uno de los interrogantes que siempre le he hecho a mis docentes durante todo el tiempo que he estado estudiando diferentes idiomas es:

¿Quien aprende más fácil una segunda lengua, alguien que la necesite o alguien a quien simplemente LE ENCANTAN los idiomas?

Generalmente me responden “alguien que lo necesite, PORQUE LO VA A USAR“, lo que en varias ocasiones me ha hecho dudar de continuar con el proceso de aprendizaje.

Sin embargo, en las pasadas vacaciones del mes de diciembre, me ocurrió algo bastante curioso–que me animó a buscar espacios y aplicar diferentes estrategias para seguir con el PLACER de aprender idiomas extranjeros–que les quiero compartir:

Una tarde, aprovechando el descanso, fui a una de las bibliotecas públicas de mi ciudad. Allí, buscando qué prestar para leer, me saludó un señor muy amable y simpático que se ofreció a ayudarme en mi selección del libro.

Después de algún rato, él me miró y me dijo: “¿Por qué no buscas uno en inglés? ¿O es que ya no te gustan los idiomas?”

Yo me quedé asombrada, pues de verdad no conocía al señor y no le había comentado sobre mi gusto por los idiomas.

Ante mi cara de sorpresa, el señor me comentó que él llevaba más 20 años trabajando en la biblioteca, que ya estaba a punto de jubilarse y que me recordaba perfectamente como una niña (adolescente) que iba a la biblioteca y que después de hacer las tareas se dirigía a la sección de LIBROS EN DIFERENTES IDIOMAS, tomaba un libro en cualquier lengua (ruso, alemán, inglés, entre otros), luego buscaba un diccionario ¡y empezaba a traducir palabra por palabra!

Les juro que me quedé SORPRENDIDA. Yo no lo recordaba a él y mucho menos lo que yo hacía con los libros en otros idiomas.

En ese momento, yo no sabía si llorar o reír de la alegría, pero me hizo pensar en que mi gusto por los idiomas siempre ha estado conmigo y si bien las circunstancias no me permitieron tener un trabajo en un espacio donde NECESITARA aprender y usar algún idioma extranjero como hubiera deseado, es MI RESPONSABILIDAD aplicar diferentes estrategias que me ayuden a DISFRUTAR DE LAS LENGUAS EXTRANJERAS que tanto me gustan.

Mic Check

Buscar espacios

Para el día del idioma, el 23 de abril, el Coordinador de la Biblioteca de la Universidad donde trabajo, me comentó sobre un proyecto que estaba organizando para celebrar el día del idioma:

Realizar una “LEETÓN” o jornada de lectura durante 4 horas continuas, en español, y me pidió que le colaborara leyendo durante un espacio de 15 minutos a lo cual accedí sin ningún problema, pero, de inmediato,  se me ocurrió decirle:

“¿Y qué tal si algunas personas de la Universidad que hablan otros idiomas hacen las lecturas en español y en una segunda lengua que cada uno de ellos hable? Sería como un homenaje de los otros idiomas al castellano…”

A mi compañero no le disgustó mucho la idea pero, como no estaba entre sus planes, simplemente me respondió que sí pero que yo me encargara de buscar la gente.

Al día siguiente, sin mucho entusiasmo que digamos, me dediqué a venderle la idea a algunas de las personas que yo sabía que habían estudiado en diferentes países y que seguramente hablaban alguna lengua extranjera.

Para mi sorpresa, encontré varias que hablan francés, algunas alemán, uno que habla perfectamente japonés y hasta una persona que vivió cinco años en Rusia, quien me deleitó contándome varias historias sobre cómo había sido su proceso de aprendizaje del idioma ruso y me manifestó su entusiasmo por escucharme leer en chino mandarin.

Cuando faltaba una semana para el evento, yo no estaba muy segura de cómo hacer la presentación. Ya tenía los contactos y ellos estaban “antojados” de leer, pero yo aún no creía que fuera a resultar bien y que la idea se hiciera realidad…

Maratón de lectura

La lectura era voluntaria, el tema libre y cada persona buscaba un libro de su tema preferido y en el idioma que quisiera.

EL DÍA ANTES, buscando entre mis libros, me encontré un texto en chino mandarín con la traducción al español y lo empaqué en el bolso antes de salir para ir a la oficina, pero aún pensando “si resulta, bueno;  si no, no hay problema…”

La “Leetón” estaba programada para el 23 de abril, de 8:30 AM a 12:30 PM.

A las 9 am, luego de ir a la oficina y organizar algunas cosas pendientes, salí para la cafetería con la intención de ver cómo iba el evento y preguntar a qué hora era mi turno para leer.

Para mi sorpresa y deleite, me encontré con una sala llena de estudiantes, profesores y algunos empleados escuchando encantados a uno de los docentes leer una poesía de Borges, en español y luego en francés.

Mi compañero, el organizador, estaba feliz y anunciando por el micrófono las lecturas en alemán, inglés, ruso ¡y por último en chino mandarín!

El evento fue todo un éxito.

Mi idea no resultó ser tan descabellada como algunas personas (incluyéndome) pensaron y  lo mejor fue que permitió que las personas que habían aprendido una segunda lengua practicaran y leyeran textos de todo tipo en voz alta, en español y en el idioma de su preferencia, logrando que los asistentes, aun sin entender, disfrutaran de las lecturas y del sonido de varias lenguas extranjeras.

Aprender por placer

Bueno, generalmente creemos que por ser algo distinto, por querer salirnos del común de la gente, las cosas no van a resultar e, incluso, la mayoría de las veces desistimos en el primer intento.

Esta experiencia me ha motivado a continuar en la búsqueda de diferentes estrategias y espacios que me permitan practicar lo poco que sé del inglés, chino mandarín y francés (el más difícil para mí), por lo que desde la semana pasada estoy contactando amigos y amigas para formar un grupo de conversación que nos permita, alrededor de una bebida o una comida y en un espacio distinto a la academia, aprender y usar la llamada “lengua del amor”, el francés.

Seguramente algunos de ustedes han pensado, como yo en algunas ocasiones, que el aprendizaje de una lengua extranjera es lento y difícil, pero nada se compara con la sensación de libertad y satisfacción cuando logramos hacernos entender y entendemos a una persona que no habla nuestro idioma.

Además de la capacidad de comprensión y tolerancia que nos genera el conocimiento y la aceptación de las diferentes culturas, estilos de vida y costumbres tan particulares y variadas como los idiomas mismos.

El aprendizaje de las lenguas extranjeras nos acerca al mundo y no podemos desistir en nuestro empeño de aprenderlos. ¡Ánimo, si se puede!

Feliz día.

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*Mi nombre es Alba Lucía. Soy una enamorada de los idiomas, me encanta comunicarme con la gente, sin importar su raza, credo o condición social. Durante algunos años he estudiado inglés, francés y chino mandarín ¡y me encantan!

Actualmente trabajo en el área administrativa de una Universidad de mi ciudad, donde no uso para nada las lenguas extranjeras. Dado que con las lenguas es tan importante practicar todo el tiempo para no olvidar lo que se ha aprendido, siempre estoy pendiente de buscar la forma de aprender y recordar los idiomas que tanto me gustan.

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Foto de ethanhickerson

4 comentarios en “Las consecuencias de aprender una lengua por placer

  1. Mariam

    ¡Me encantó! Yo he aprendido ingles por necesidad y aunque fue agotador los resultados me hacen sentir muy feliz. El japonés y el ruso son mis amores platonicos los cuales estudio por placer desde hace ya varios años, ahora por azares del destino mi pareja habla francés y bueno, aquí voy otra vez.

Vamos, di algo...

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