Diciembre ’12. Ya se nos fue otro año.

Te traigo la segunda parte del recuento de mi Happiness project (now) after college que empecé este año. Estaba leyendo la entrada a la que te mandará el link (indispensable leerla para entender de qué va todo esto) y apenas si puedo creer cuántos cambios ha habido. También añado qué tengo planeado para el próximo año.

Julio: Dinero

Seguí haciendo ejercicio aunque me dolían las rodillas (descubriendo de paso que ese dolor no es el fin del mundo como prácticamente creía). Terminaron las seis semanas de reto/prueba y con ello mi descanso postuniversitario y retomé mi tesis. Al mismo tiempo, me puse a leer sobre el dinero, un tema que había sido totalmente ajeno a mí.

Gracias a lo que leí, decidí que estaba a muy buen tiempo de hacer que mi vida empezara a moverse hacia un lugar en el que el dinero fuera algo muy distinto a una esclavitud. Aprendí que invertir es una buena idea y comencé a investigar cómo hacerlo, entre otras cosas.

Lo único que me falló un poco fue que todavía no ganaba dinero y no tenía qué invertir. Pero la teoría ya estaba más que aceptada. Sólo tenía que esperar unas semanas más porque en agosto empezaría a trabajar y me pagarían. A tiempo. Claro.

Agosto: Amistad

En agosto empecé a trabajar. Pero no me pagaban como habían dicho. Ya tenía un montón de planes para ese dinero y el que no hubiera tal me desmotivó sobremanera.

No obstante, me enfoqué en lo que me concernía: mis amigos.

Busqué a personas que llevaba tiempo sin ver, no falté a ninguna de las reuniones semanales para comer con mis amistades de la facultad, me preocupé por preguntarles cómo les había ido con tal o cual evento importante, intenté recuperar la amistad con una amiga que sin avisar dejó de hablarme (no funcionó), aprendí varias técnicas para optimizar el trato a con la gente y varias cosas más, pero lo mejor fue que:

me di cuenta de que tengo muchos amigos. Y de verdad creo que pocas cosas se sienten mejor.

Otro mes cursi, ¿qué le vamos a hacer?😉

Septiembre: Familia/Hogar

Un mes más sin paga.

Sembré una planta.

Puse una mesita plegable encima de mi escritorio para poder leer de pie. (Hace maravillas para el dolor de espalda por estar sentado tanto tiempo, te lo recomiendo.)

Tener dónde estar de pie es un gran descanso.
Tener dónde estar de pie es un gran descanso. Así quedó mi standing desk.

Si en la foto se ve ordenado, no es casualidad. Este mes limpié mi cuarto, y logré mantenerlo así gracias a un consejo de Life After College: (parafraseo) “¿Crees poder tener todo ordenado por una sola semana?”. Bueno, CLARO que puedo.

Fue un mes, luego dos y más. Justo cuando parecía que el desastre terminaría por ser más fuerte que yo. Una página dedicada al hogar me ayudó mucho a organizarme.

Octubre: “Crecimiento”

En LAC, la autora puso “personal growth”  y no sé cómo traducirlo sin que me suene raro. Pero como es el mes de mi cumpleaños, mi edad aumentó, por lo que técnicamente crecí.

Este mes fue un poco extraño.

Me encontré con Shiva Nata, una especie de “danza” sin música que se ve como el tai chi y que sirve para crear nuevas conexiones en el cerebro. No pude dejar pasar la oportunidad de ver qué se sentía otro experimento más sobre mis neuronas y desde entonces lo practico regularmente.

Como dicha disciplina está basada en el yoga, también empecé a aprender sobre la meditación y otras cosas de ese tipo. Hasta terminé leyendo un libro que jamás hubiera leído (The Power of Now de Eckhart Tolle) porque sentía que tenía que abrir mi mente a teorías sobre el mundo con las que no estaba (ni estoy) de acuerdo.

Luego cumplí años. Y un día antes me pagaron.

Regalé mis copias de la carrera que jamás usaré y empecé a tomar té en la mañana.

Te digo que fue raro.

Noviembre: Trabajo

A estas alturas del partido ya me había cansado mucho del proyecto. Los ejercicios de LAC me parecían la cosa más tediosa del mundo y la verdad es que me sentía muy cansada, en general.

En Estados Unidos crearon una iniciativa llamada NaNoWriMo, el mes nacional de escribir una novela (ahora es internacional). Yo me había prometido que el primer noviembre sin escuela lo intentaría.

Y cuando digo intentaría, me refiero a que lo intentaría.

Resulta que apesto para escribir ficción. En séptimo semestre tenía que escribir un cuento para pasar una materia y sufrí sufrí sufrí porque no me salía natural. ¿Y ahora una novela? Georgina, ¿te sientes bien?

Uno gana NaNoWriMo cuando escribe 50,000 palabras antes del 1° de diciembre. Yo hice mi mejor esfuerzo (creo) y llegué a 7,610. Porque, además de que mi historia (¡me salió una historia!) se atoró y mis personajes me odiaban, era el mes del TRABAJO.

Ejem…

Pero sí trabajé. Mucho. Y me enamoré de mi trabajo (no lo había logrado antes) y eso siempre es bueno. También aprendí muchas cosas para mejorar mi relación con este (la finalidad inicial de enfocarme en el trabajo.)

Aquí es cuando empezaron a cambiar muchas de las cosas que viste en la entrada sobre junio.

Descubrí que la nutrición es un tema que me interesa mucho y seguí leyendo sobre las dietas bajas en carbohidratos. Ahora, contrario a lo que dije hace seis meses, sí creo que es una mala idea comer así. Tengo más de doce buenas razones para que mi opinión haya dado un giro de 180 grados.

Pero lo mejor que me sucedió en este mes, y creo que en todo el año, es que empecé a comer sólo tres veces al día.

Es decir, sólo sentir la necesidad de comer tres veces al día. Y no cada dos horas como llevaba bastante tiempo haciéndolo.

Por fin pude zafarme de una prisión alimenticia en que me tenía comiendo poco porque “era mejor”. No lo es, no puede serlo. La abundancia en la naturaleza produce salud, no enfermedades.

Pero esa es otra historia. Sólo quería contarte que soy muy feliz ahora que ya no paso nada de hambre. Te juro que siento que así debe ser la vida.

Tal vez para muchos lectores suene obvio y hasta redundante, pero cada vez hay más gente comiendo menos por miedo a ciertos alimentos y porque la idea reinante es que las calorías en exceso hacen daño, pero consumir menos de 1,800-2,000 al día termina por perjudicarnos, a la larga.

Y sobre todo, estarse peleando con uno mismo por la comida es devastador, espantoso, insoportable, antinatural. No se lo deseo a nadie.

Ahora soy libre.

Diciembre: Recapitulación, ajuste, etc.

He de confesar que en diciembre no hice nada con este proyecto.

Estaba muy ocupada comiendo, trabajando y pensando en que muchas cosas pueden ser mejor en 2013 porque estoy en una etapa completamente distinta y novedosa a la que ya me adapté y gracias a la cual puedo hacer muchas cosas. Un mundo de posibilidades. De obligaciones, también. De proyectos que necesitan ser concluidos por el bien de todos (tesis, te estoy viendo a ti, fijamente).

Me di cuenta de que lo que mi vida y yo necesitamos es:

Más estructura.

Más confianza en mí misma.

Más idiomas. (cof cof)

Concluir trámites, proyectos, plazos, metas, etc. (como dicen en inglés, to get things done).

Más retos y menos miedo.

Más logros y menos miedo.

Más experiencia(s) y menos miedo.

Por lo tanto,

en 2013:

  • me meteré (si me aceptan) a clases de una lengua que debe permanecer en secreto aún. Si no, de todos modos ya empecé a aprender algunas cosas por mi parte. Ya es hora de seguir mi propio consejo y aprender más idiomas. Necesito otra lengua.
  • me titularé pase lo que pase. Eso implica vencer todos los demonios y fantasmas que me impiden terminar mi tesis y simplemente hacerlo.
  • me conseguiré un guardarropa decente (más fantasmas y demonios).
  • seguiré escribiendo, aquí y donde sea.
  • y llevaré a cabo un montón de pendientes que de tan pequeños y muchos ya se han hecho grandes.

Y ya con eso tengo.

(Ene/13) Conclusiones

En un inicio, la idea de este proyecto no era tanto hacer cosas para ser más feliz (à la Gretchen Rubin), sino tener una especie de guía para evitar el mayor sufrimiento posible durante la transición de ser estudiante a dejar de serlo.

Creo que sí funcionó, aunque lo cierto es que saber cuál sería mi siguiente paso (comenzar a trabajar) me ayudó mucho a lidiar con la incertidumbre, por lo que no puedo identificar con exactitud el mérito de mi proyecto, ni cómo hubiera sido este año de no haberlo llevado a cabo.

Aprendí muchas cosas valiosas de ambos libros, y creo que son una buena herramienta para alguien que quiera ponerle atención a algunas partes de su vida que tal vez esté dejando para un “después” indeterminado que quizá nunca llegue.

Es decir, no desalentaría a nadie si me comentara que quiere comprar y aplicar para su vida el contenido de alguno de ellos (o los dos). Al contrario, lo haría tener curiosidad de lo que podría aprender y le diría que muero de ganas por saber qué pasa.

Muchas gracias por estar conmigo otro año y por leer esta entrada sobre algo tan poco fundamental para el progreso tecnológico de las naciones en vías de desarrollo como mi vida. Espero que hayas aprendido algo.

En el año, digo.

Feliz 2013.

___

Imagen de hellojenuine; foto mía.

4 comentarios en “Diciembre ’12. Ya se nos fue otro año.

  1. ramon

    Hola Georgina. Recién conocí tu blog y me inscribí de inmediato. Estoy batallando para aprender un idioma y muchos de tus comentarios me hace bastante sentido y hasta me han animado a retomar el estudio de otros dos idiomas que alguna vez estudié. Un abrazo y éxito para este 2013!!

    1. Georgina

      Hola, Ramón! Muchas gracias por tus buenos deseos. Me da mucho gusto que mi blog te haya dado ese empujoncito🙂 Saludos y éxito para ti también.

  2. Enrique

    espero k logres lo que te propones, yo estaba igual que tu el año pasado y gracias al ser supremo lo logre, asi que animo, eres una inspiracion para muchos

Vamos, di algo...

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