Cuando la lengua y tú son uno mismo

Últimamente me he dado cuenta de algo sobre mí misma:

A diferencia de hace uno o dos años, mi identidad ya no está tan incrustada en las lenguas que aprendo.

En esa época, yo era la Señorita Idiomas:

  • Si me regalaban un libro, era obvio que estaba en otra lengua.
  • Si mis amigos se metían a una clase de idiomas, me avisaban, me pedían ayuda o consejos.

Los demás me identificaban con las lenguas y todo lo que tuviera que ver con ello.

Poco a poco (creo que desde que dejé el alemán), mi identidad ha comenzado a mudarse hacia un hogar un poco más acogedor. No es que tengan algo de malo las lenguas, siempre las amaré y nunca voy a dejar de aprenderlas definitivamente, son parte de mi cerebro, de mi felicidad.

Sin embargo, en esta ocasión te quiero hablar de cuando tu identidad se aferra a un idioma aunque pueda perjudicarte.

Cuando hablan del portugués, hablan de ti. ¿No?

Conozco a una persona que habla portugués. Respira portugués. Ama el portugués. Quiere perfeccionarlo hasta que no se pueda más, dominar cada detalle, hacerse una con él.

Un día, un ente que no habla portugués y que opina que aprender lenguas romance no implica ningún desafío comenzó a atacar al portugués. Dijo que era una lengua sosa, sin chiste, que era casi igual al español, que para qué esforzarse tanto. Mejor aprende sueco, o noruego, o chino, o tailandés. Eso sí te va a costar trabajo.

Entonces, la persona se sintió ofendida. Se puso a defender al portugués como si estuviera defendiendo a un hijo suyo, o su propia vida. Como se enojó, el ente  comenzó a divertirse con ello. Y la persona se enojaba más y más y más y más…

¿Te suena conocido?

Si te ha pasado algo parecido es muy probable que tu identidad esté basada en la(s) lengua(s) que hablas.

En mi caso, no era tanto que yo fuera el inglés, el francés, el alemán o el español, sino que yo representaba y me identificaba con la pasión por las lenguas.

Sin embargo, como yo sabía que eso sucedía, si en algún momento alguien decía que aprender lenguas era estúpido/inútil/etc., sentía una pequeña punzada en el estómago, pero también sabía que si eso me sucedía era por aquello de la identificación. Por lo tanto, como era consciente, no dejaba que me afectara.

Pensaba:

Simplemente es una persona que ve el mundo de diferente manera, que tiene derecho a tener su propia opinión.

Y funcionaba para sentirme tranquila otra vez.

Hasta donde yo entiendo, no tiene nada de malo tener la identidad basada en la lengua o en las lenguas siempre y cuando sucedan dos cosas:

1) que seas consciente de ello y que puedas desligarte en un momento de ataque (por inverosímil que parezca, todo puede ser atacado)

y 2) que entiendas el hecho de que por más que te apasione o llene algo, tú no eres eso.

¿Qué soy, entonces?

Un ser humano.

Y, aunque se oiga trillado, eres único. Eso nadie lo puede atacar porque todos somos únicos.

Antes de ser mujer, hombre, políglota, músico, colombiana, inteligente, blanco, vegetariana, lo que sea, eres una persona. Todo lo demás vino después; no naciste así, no te tienes que sentir ofendido si alguien tiene una opinión contraria. Sólo sonríe, ponte en modo-amor-y-paz y recuerda para ti que tú piensas distinto. No pasa nada.

Te evitas enojos y malestares.

Así, cada vez que te des cuenta de que te estás enojando por la opinión de otra persona sobre algo que a ti te gusta mucho, respira, distánciate y vuelve a respirar.

No te está atacando a ti, así como quien se ríe no se ríe de ti.

Para demostrártelo, te contaré algo que siempre me pasa:

Yo tengo un tino excepcional para esto. Una vez dije que correr como ejercicio me parecía absurdo. No tuve la precaución suficiente para preguntar, antes de decirlo, si había algún corredor entre mis interlocutores.

Lo siguiente que escuché fue un: ¡Oye! No es cierto…

Oops.

Lo hice sin querer, y de verdad no quería ofender a nadie. Sólo dije mi opinión, como la decimos todos a veces.

Sí, puedes tener más cuidado con lo que dices, pero lo más útil será lograr distanciarte y no identificarte con tus pasiones o actividades.

Sólo son una pequeña parte de ti.

6 comentarios en “Cuando la lengua y tú son uno mismo

  1. Oye, qué bien que te has animado a escribir otra entrada.

    Ya que sacas el tema del portugués (y quizá lo hayas tratado ya en el blog), creo que en esto de las lenguas sólo hay una cosa más difícil que aprender un idioma muy distinto al tuyo: dominar un idioma muy parecido. Por dominar me refiero a hablarlo como un nativo. Cuando un idioma es muy parecido, lo entiendes enseguida, pero hay que tener el oído y la mente muy afinados para estar siempre atento a los cambios sutiles de una lengua a otra. Por eso, el portugués lo entiende fácilmente un hispanohablante, pero hablarlo con corrección, ¡ay!

    Ah, y ya que también sacas el tema… lo de correr es maravilloso. Yo no lo supe hasta que cumplí los veintiocho. Durante la carrera te parece una pequeña tortura (igual que mientras estudias), pero al terminar las sensaciones son geniales (igual que cuando aprovechas lo que has estudiado). Supongo que porque durante millones de años en el ser humano tuvo que hacer ejercicio para sobrevivir, y correr es una buena forma de alcanzar el equilibrio químico/hormonal y psicológico que no alcanzamos en la sociedad sedentaria en la que estamos.

    1. Georgina

      Sí, tienes razón en todo. Yo no he intentado aprender lenguas romances porque quiero ver otras cosas, pero no niego que tengan su dificultad. Gracias por tus siempre oportunos comentarios🙂

      1. Uy, creí que estudiaste francés. ¿Estoy equivocado? Quizá se me quedó la idea de alguna entrada en la que ponías algún ejemplo con el francés y yo pensé que realmente lo estabas estudiando.

      2. Georgina

        Sí, escribí muy rapido: no he intentado aprender MÁS lenguas romance… Me quedo con el francés y con los dos años de latín que llevé en la facultad. Más los cursos de filología donde hasta un poco de español medieval y aurisecular he aprendido. ¿Ves por qué digo que ya fue suficiente?😉

      3. Ah, ahora lo entiendo. Bueno, a mí me pasa un poco parecido: me llaman más la atención los idiomas que son muy diferentes. El italiano y el español los sé porque soy madio italiano medio español, y el portugués por mi pareja. Así que no me podía escapar, jeje.

        Mi experiencia sobre lo difícil que es hablar un idioma parecido me viene de mi infancia. Siempre me llamó la atención que mis padres llevaban juntos más tiempo del que yo había vivido, y sin embargo ¡hablaban mucho peor que yo el idioma del otro! Y a pesar de todo entendían lo que decía el otro a la perfección. Pero no acaba ahí: en lugar de hablar cada mejor el idioma de su pareja, lo que les pasaba era que empeoraban el idioma propio, mezclándolo y usando calcos de la otra lengua. Al final parecía que era como si estuveran creando un dialecto propio, una lengua convergente que sólo existía en casa. Seguramente no habría sido posible con idiomas muy diferentes.

      4. Georgina

        S es posible. Hay unos bichitos raros en el mundo que se llaman “pidgins”. Son mezclas de dos lenguas, sin importar lo diferentes que sean, que se usan con fines comerciales. As, se crea un nuevo lenguaje con gramtica simplificada y palabras muy fciles, en el que no se puede decir lo que sea, slo trminos de comercio. Si esa lengua prospera y despus se ensea a los hijos de quienes la hablan, se convierte en “criollo” (como en Hait y en otros lugares). Con el criollo s se puede decir lo que sea. Ya es una nueva lengua que surgi de combinar dos que no tenan nada que ver. Es muy interesante.

Vamos, di algo...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s