Una nota ecológica sobre los idiomas

Casi todos hemos estado en clases de lengua, siguiendo el sueño–que muy pocos cumplen– de llegar al último nivel y “graduarse” hablando el idioma.

En estos cursos siempre hay demasiado papel. ¿Te habías dado cuenta?

Si asistes a clases varias veces por semana, durante ocho semestres, y si cada día te dan un promedio de 3 hojas de papel + el libro + el cuaderno de ejercicios + tu libreta de apuntes, entonces muchísmos árboles han sido usados por tu causa. Y acabarás con una montaña enorme de fotocopias inútiles. Me ha pasado más de una vez.

papel

Una nota minimalista sobre los idiomas

1) Hablando de las libretas de apuntes, en las que escribes en tu primera semana de clases lo que vas a aprender para siempre (el “yo soy, tú eres, él es”) y, por lo tanto, nunca volverás a leer, yo te sugiero que no compres una. Habrá datos que anotar, pero puedes hacerlo en cuadernos no-nuevos que tengas en tu casa (encuéntralos, ¡ahí están!) o–lo que yo hago–consigue un fólder y usa la parte de atrás de las fotocopias que te dan para hacer apuntes.

2) En cuanto a los libros y los materiales de aprendizaje, consíguelos usados. Tal vez tienes amigos que ya pasaron por el nivel al que te enfrentas. O pon carteles: si tu centro de lenguas es grande, seguramente habrá alguien dispuesto a vendértelo más barato ¡o regalártelo! 

[Si te interesaría regalar cosas que ya no usas, o quieres ver si alguien tiene lo que tú necesitas, crea una cuenta en Freecycle. Gran, gran idea.]

No te sientas mal por no tener un libro nuevo. Claro que te mereces lo mejor, pero es un pequeño sacrificio por un bien mayor. Yo he usado libros seminuevos (y contestados con tinta, por lo que no se podían borrar las respuestas) y aun así aprendí y disfruté al utilizarlos.

3) En cuanto a los métodos que venden en tiendas y librerías, ya no compres ni uno más. La tentación es grande porque, como te dije, te venden un sueño ¡en tan solo 50 lecciones fáciles y amenas! Ay, son tan buenos con la publicidad…

Sin embargo, no caigas en las redes. Ese curso audiovisual te hará feliz durante 20 minutos y cuando te acuerdes de él estará lleno de polvo. Lo juro, pasa todo el tiempo. O si llegaras a usarlo, podría convertirse en lo más aburrido que hayas hecho.

Entre menos cosas compres, menos basura tendrás acumulada en tu casa.

Entre menos papel uses… ya sabes qué pasará. No te repetiré la triste historia de los árboles.

Me lees desde una computadora con internet, lo que significa que eres muy privilegiado, sobre todo si piensas en quien no tiene corriente eléctrica en su casa (por no mencionar la computadora). Sólo no dejes que tu costumbre por la abundancia y los lujos–porque eso son–se te suba a la cabeza y te nuble la vista:

en realidad, no necesitas tanto para aprender otra lengua, para sobrevivir o para ser feliz.


Foto de FeatheredTar

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