Cómo dejar de odiar una lengua

Si por azares del destino una lengua te causa dolores de cabeza porque simplemente no te gusta, estás en el lugar adecuado para revertir su efecto.

A Diana C

Antes que nada, hay que entender algunas cosas:

  1. El hecho de que un idioma no te guste no es culpa de su estructura complicada, sus sonidos feos o la personalidad de los hablantes. Eso está en ti. “No vemos el mundo como es, sino como nosotros somos” (Anaïs Nin).
  2. Para que una lengua te guste, primero tiene que dejar de disgustarte.
  3. No es un camino bonito. Si realmente quieres lograrlo, puedes hacerlo, pero te vas a frustrar más de una vez.

Algunas veces, el “odio” hacia una lengua es más bien una saturación que se cura con unas semanas de descanso. Pero, a veces, no se trata de esto.

Evil looking owl

¿Qué es lo que no te gusta?

Odias las emociones que te produce exponerte a una lengua. Odias que te hace sentir tonto, o malo para las lenguas, o que te hace perder la imagen  que tenías de ti mismo de que eras bueno para aprender, etc. No te gusta es porque no le entiendes o porque no te sientes lo suficientemente bueno.

Obviamente, esto sucede después de ciertos intentos. Con las lenguas el proceso es algo así (no sólo con las palabras, sino con las estructuras o los sonidos o lo que sea):

  • Aprendes una palabra importante.
  • Cuando la vuelves a leer, ya no te acuerdas (ni un poco) de su significado.
  • Como es importante, la vuelves a buscar en el diccionario.
  • Después, te la vuelves a encontrar… y–maldición–¡no recuerdas su significado!

Eso pasa en el proceso normal de aprender otro idioma, pero comienza a molestarte cuando te impide comunicarte o comprender algo que realmente deseas (o necesitas) comprender.

Si te pones a pensar, en realidad es un problema de frustración mal procesada.

Piensa en algo que hayas hecho o aprendido aunque te disgustara (la escuela da muchas oportunidades de lograr esto). Se puede, efectivamente.

Estoy segura de que la lucha sólo era al principio. Después algo (por pequeño que sea) te tiene que gustar. No hay nada tan despreciable.

Pasos previos:

  • Dejar claro que antes no sabías que la frustración es buena porque es una señal clara de estás avanzando. Si no te frustraras sería porque no estás aprendiendo nada nuevo.
  • Meterte en la cabeza que no entenderle a algo es sólo el paso previo a entenderle y disfrutarlo.
  • Aguantar la incómoda frustración hasta que deje de presentarse (porque algún día dejarás de sentirla, te lo garantizo).

Una solución

(Pon mucha atención)

  1. Saca tu odio. Enójate. Reúne todas las sensaciones desagradables que te ha causado este idioma (escríbelo si se te hace más fácil) y sácalo de tu sistema.
    Eres libre de aventar tu cuaderno, de decir groserías, o hasta de llorar.
  2. Dale una oportunidad. Como ya sacaste tu disgusto, te ha quedado un hueco que hay que llenar. Olvida que no te gusta. Ya no pienses en eso cuando te enfrentes con ella.
    En el preciso momento en el que te veas tentado a enojarte otra vez, detente.
    Luego, respira profundo.
    Cada vez que hagas esto será menos forzado, más fácil.
  3. EXPONTE A LA LENGUA. ¿Sabías que entre más te expones a algo, más te agrada? Es totalmente cierto. De ahí que la publicidad sea tan efectiva.
  4. Ahora hay que cambiar tu relación con la lengua. Si hasta ahora ha sido de frustración, haz todo lo que puedas para reemplazarla por una de satisfacción. Tal vez esto signifique tener que volver empezar a aprender la lengua desde el nivel uno (pero con un método diferente; de lo contrario, no tiene caso).
    Para este paso te puede ayudar lo siguiente:
  5. Haz una lista de las cosas por las que disfrutarías hablar esa lengua (no por las que alguien debería o tú tendrías que hacerlo).
    Por ejemplo, tal vez odies el inglés, pero te gustaría leer a Oscar Wilde en su idioma original; o de verdad–de verdad–quieres viajar a un país anglófono sin necesitar de guía o intérprete.
    Tómate unos minutos para realizarla.
  6. Ahora, finge que la amas. Empieza a exponerte a ella como si fueras la persona más apasionada del mundo.  En serio, métete en ese papel.
    Para esto, probablemente necesites buscar apoyo: estoy segura de que, si buscas en internet, encontrarás algo así como “el portal de los fans de la lengua X”, o un video de 101 razones para aprender X“. Por lo tanto…
  7. Busca información. Lee o ve videos sobre la cultura del país o países que hablen la lengua hasta que halles algo que realmente te guste y que puedas usar como motivación en lo que haces que la lengua te agrade por sí misma.
    Piensa que sólo son personas comunicándose, personas que sienten como tú, que también tienen que comer, que igualmente intentan ser felices.
  8. Aprecia cómo tu “odio” se desvanece poco a poco.

La nueva mirada con la que veas al idioma después de dejarlo de odiar te irá llenando de sensaciones agradables, como cualquier otro aprendizaje satisfactorio.

Serán éxitos que te hacen sentir bien y olvidar las malas experiencias.

Como apoyo extra, recuerda El principio del placer, y el hecho de que las lenguas están emparentadas. Es increíblemente útil aprender lenguas de la misma familia de aquella a la que te quieres acercar.

Por ejemplo, puedes aprender alemán si ya estás harto del inglés pero quieres aprenderlo; o dejar un poco de lado el francés si te “enojaste” con él e intentar el italiano.

Resumen:

Lo que se trata de hacer aquí es empezar a relacionar cosas agradables con la lengua.

Por lo tanto, hay que 1) sacar las sensaciones negativas, 2) percibir ese vacío, 3) llenarlo con sensaciones positivas que se van dando naturalmente al coleccionar satisfacciones y éxitos durante el aprendizaje.

¿Difícil? Sí. Todo un reto.

¿Incómodo (al principio)? Bastante. Aunque no tanto como para que te detenga.

¿Vale la pena? Más de lo que crees.

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Lee más:
El principio del placer

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Foto de Tambako the Jaguar

7 comentarios en “Cómo dejar de odiar una lengua

  1. Sergio Ruben

    Frustrado totalmente con el danés!! Estoy comenzando una carerra de Ingenieria en Danes y la verdad que ya lo quiero dejar sin comenzar.. Veo al profesor hablar y solo veo el movimiento de su boca.. Ya termine toda la escuela de danes pero no me puedo soltar del todo, es una cuestión de que no aceptó la lengua y me frustra totalmente.. Voy a tomar estos métodos que decís, no perdemos nada con probar e intentar.. Gracias

    1. Hola, Sergio… ¡Espero que funcione! Desde que escribí esta entrada he logrado comprender mucho más cómo dejar de odiar una lengua, por lo que si no te funciona, te invito a que me escribas y te puedo dar más y mejores ideas para lograrlo.
      Saludos

  2. Hugo

    En estos momentos estoy hasta llorando por esa impotencia de decir que no entiendo, el inglés soy muy terco pero creo que no es suficiente cada vez que avanzamos no recuerdo no estructuró bien es FRUSTANTE

    Gracias por escucharme

  3. bautista

    gracias, geo, porque el francés a mi (no es que lo odie pero) no me gusta como las otras lenguas. y por ahí me dicen: -y entonces olvídalo, sino, vas a tener que aguantarlo toda tu vida y no te gusta..
    pero mi problema es que lo que aprendo no me gusta olvidarlo así como así (MENOS LAS LENGUAS) soy muy terco en eso, no quiero olvidar el francés pero quizás como dices tú deba aprenderlo a amar.

Vamos, di algo...

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