Para que las clases funcionen

Algunas veces las clases funcionan. Otras veces no, aunque estés en ellas durante varios años. Hay muchas causas para esto, y–lo mejor–hay remedios. De eso trata esta entrada.

  1. Lo primero que tienes que hacer en una clase es estar presente. Ir todos los días que corresponde y dejar de pensar en otras cosas, es decir, salir de tu cabeza.
  2. Llama la atención. Si eres tímido tal vez creas que te estoy pidiendo algo difícil, pero no lo es cuando lo intentas. Es muy raro que en un salón de idiomas no haya un ambiente de respeto y flexibilidad porque, a fin de cuentas, todos van a aprender. A diferencia de otro tipo de clases, nadie tiene por qué saber nada. Por lo tanto, hazte hiperactivo y llama la atención: participa cada vez que tengas la oportunidad (aunque creas que no tienes la respuesta correcta o más bien justamente por eso, porque si te corrigen aprendes),haz todas las preguntas que se te ocurran, etc.

    Contrario a lo que podrías pensar, el maestro tendrá una gran impresión de ti porque va a sentir que te importa su clase y el esfuerzo que hace. Esto quiere decir que llamar la atención es lo mismo que intentar ser el favorito del profesor.😉 Lo mejor de esto es que te vas a crear buena fama y, por si fuera poco, vas a aprender mucho.

  3. Habla siempre en el idioma que aprendes: Aunque te encuentres en los primeros niveles, haz un esfuerzo por expresarte en el idioma. Si quieres saber la hora, pregúntala en la lengua, si alguien estornuda dile “¡Salud!” en el idioma. Tal vez sea el único momento del día en el que puedes practicar. ¡Aprovéchalo!
  4. Haz los ejercicios y tareas con devoción. Si sólo vas a sentarte, te garantizo que las clases no te van a servir de nada. Ya que te inscribiste, dedícate de verdad a ello.
  5. Mantente motivado: Es probable que descubras que las explicaciones de gramática te aburren o que los libros que usas en clases son monótonos. No  dejes que eso te desanime. Encuéntrale el gusto (sí lo tiene) y si no, velo como un reto y enfócate en lo que sí vas aprendiendo, no en lo que aún te falta. Si la clase te desmotiva, recuerda que solo es el método, no el idioma ni las personas que lo hablan lo que no te gusta. O sea, aprende a diferenciarlo, y cuando llegues a tu casa “estudia” haciendo algo que te emocione de nuevo.
  6. Diviértete. Hazte amigo de tus compañeros y bromea con ellos, si el maestro no es muy rígido, bromeen con él (en el idioma, claro) y que haya un ambiente de juego. Si esto actualmente no existe en tu clase, puedes crearlo tú. Te lo agradecerán.

Las clases te pueden facilitar muchos aspectos, pero también te pueden complicar otros. En realidad, sólo es cuestión de que entiendas que dejar a las clases como tu única fuente de aprendizaje no es la mejor opción y de que las aproveches lo más que puedas y durante el tiempo que quieras.

Muchas veces son una buena ayuda para pasar la frustración de los niveles iniciales, porque debido a la presión que implican no te da tiempo de sentirte frustrado.

Depende de cómo aprendas, también. En otras entradas hablaré de cómo ser tu propia fuente de presión para poder prescindir exitosamente de las clases, en caso de que eso desees. Pero en lo que eso ocurre, ¡ve a hacer la tarea!😉

[Nota: Después de escribir esta entrada leí esta otra de Benny, el políglota irlandés (en inglés), que también contiene tips para los maestros y algunas cosas que no mencioné aquí. Recomiendo mucho leerla, y en general todo lo que Benny tenga que decir.]

Vamos, di algo...

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