Cómo acelerar el aprendizaje de otro idioma y vivir en el presente

Tener claros dos conceptos puede hacer que te tardes menos en aprender la lengua que deseas hablar. Sigue leyendo para enterarte.                No es tanto que haya prisa, sino que, a veces, es mejor apurarse antes de que la motivación se pierda. Esos dos conceptos son la conciencia y la observación científica del lenguaje. Tienen una apasionante relación que acaba en problemas.

La conciencia

Vivimos dentro de nuestra cabeza la mayor parte del tiempo. Por lo mismo, vamos viviendo a medias. Nuestros sentidos perciben lo que está afuera pero no les prestamos la atención que merecen.

Para saber qué tanto vives en tus pensamientos y no en el presente, responde:

  • ¿Te distraes con facilidad?
  • ¿Los demás te reclaman que no los escuchas con atención?
  • ¿Se te olvida lo que tienes que hacer o los nombres de las personas o dónde dejaste las llaves o para qué fuiste a la cocina?
  • ¿A veces la gente con la que estás se ríe y tú no viste/oíste por qué?

Si es así, tal vez pasas más tiempo del que te haría bien dentro de tu cabeza.

Esto no significa que no debas pensar en ti o en lo que normalmente piensas, en lo que te ha pasado o en tus planes. Esto quiere decir que debes dedicarle un momento específico a esos pensamientos (como cuando haces algo tan mecánico como bañarte o en el transporte público cuando nada cambia durante algún tiempo) y gracias a eso, dejarlos de lado para vivir en el presente.

Carpe diem (Aprovecha-no dejes escapar el día)

Seguramente has oído esta frase. Y te suena lógico y te prometes por un segundo que aprovecharás tu día y lo harás mágico… pero no sabes cómo hacerlo.

No te dicen que para vivir  en el presente tienes que estar fuera de tu mente y atreverte a estar donde está tu cuerpo.

Primero has de fijarte en lo que estás pensando todo el día, escuchar con atención tu monólogo interior.

Después, ver los momentos en que eso te impide estar donde estás. (Por ejemplo: pensar durante una clase en la película que viste ayer o planear qué responder cuando platicas con alguien. O lamentarte por tus errores mientras caminas de un salón al otro sin ver a tus conocidos que pasan cerca de ti).

Luego, esforzarte por poner atención y regresar al presente. Atrapar a tu mente justo cuando se está yendo hacia otros lugares/momentos es lo más difícil. Pero con el tiempo se vuelve automático..

Otra cosa muy útil es alzar la cabeza para ver todo lo que hay mientras caminas. Notar a la gente con la que te cruzas, hacer contacto visual con ellos…

Todo esto se trata de ver lo que existe fuera de ti. Sentir el frío o el calor, tu ropa en tu piel, el piso en tus pies.

Cuando haces esto es como si vieras el mundo por primera vez. Al llevar esto de “ver lo que hay” a la vida, es probable que te des cuenta de qué no te gusta de tu situación actual. Para esto es más que útil un diario.

Tenemos esa capacidad disminuida por la rutina, pero la puedes recuperar. Una conciencia más amplia de dónde estás y de cómo estás es el secreto para mejorar cualquier situación. Funciona.

No temas. No creas que te perderás de las grandes conclusiones a las que llegas sólo por estar fuera de tu cabeza. Si pones toda tu atención en lo que sucede a tu alrededor, lo recordarás después y esas grandes conclusiones tendrán su gran momento.

Pronto te acostumbrarás a esto si lo intentas.

La observación científica del lenguaje

Una vez que miras lo que te rodea, que (gracias a semanas de intentarlo) vives fuera de tu cabeza, te vuelves un mejor observador.

Aquí entra la lengua: también se puede observar.

Cuando te fijas en la estructura del lenguaje que estás estudiando y le entiendes a su lógica interna en vez de sólo a lo que transmite (las palabras son como el transporte del significado), encuentras patrones que hacen que tu cerebro aprenda la lengua mucho más rápido de lo que sucedería si sólo la usaras para entender lo que te quiren decir.

Por ejemplo, es como reflexionar sobre cuándo se usa “a ver” y cuándo “haber”. Aunque suenan exactamente igual, si te pones a pensar en el lenguaje, puedes darte cuenta de que “a ver” es algo así como “veamos, déjame ver…” y “haber” es un verbo.

Ya que entiendes esto, sabes cuál de las dos usar porque comprendes la razón.Cuando te acostumbres a hacer esto con tu nuevo idioma, aprenderás varias veces más rápido.

Para hacerlo, es conveniente fijarse en las palabras, encontrarles similitudes, ver cuáles sílabas se repiten en diferentes palabras, en el orden en que van, en cómo se pueden combinar, en los contextos en los que se usan…

Esto es agradablemente útil para deducir palabras desconocidas que nunca se te van a olvidar, para recordar con más facilidad el vocabulario… entre otras cosas.

Un pequeño problema

Todo suena muy bonito pero ambos conceptos se contradicen en un punto: si te fijas en las palabras que usa la persona con la que hablas, lo más probable es que te pierdas del mensaje que te quiere dar, por lo que la observación del lenguaje no debe ser hecha en todo momento, pues regresarías dentro de tu cabeza y quedamos en que era mejor estar afuera.

Hay que encontrar el momento para hacerlo. (Como cuando lees con calma–porque las palabras se ven. O al ver una película por segunda vez).

Es como con las canciones. Muchas veces podemos cantarlas, pero si buscamos la letra, la entendemos y la interpretamos, nos sorprendemos de lo que contienen.

Mi propuesta aquí es ir interpretando la canción (la lengua) mientras la oyes. Como se necesita mucha atención y energía, además de que evita que te dejes llevar por el ritmo, no sería eficiente hacerlo con todas las canciones, pero si lo haces de vez en cuando y encuentras relaciones entre algunas de ellas, etc., cumpliste tu cometido.

Con la práctica (y si lo intentas lo suficiente), aprendes a entender primero el contenido y luego a fijarte en los detalles científicos del lenguaje en menos de un segundo.

Es complicado pero no imposible.

Ahora que conoces cuán potente puede ser la conciencia, disfruta de cada día, de cada palabra. Y sal de tu cabeza, regresa al presente.

Carpe Diem (también el latín es otra lengua😉 )

¿Conoces más gente que viva en su cabeza? Comparte esta entrada.

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2 comentarios en “Cómo acelerar el aprendizaje de otro idioma y vivir en el presente

  1. Cristian

    Un consejo: Pongan su Facebook en el idioma que están aprendiendo. Yo lo tengo en francés y crean que es de gran utilidad. Lo mismo pueden hacer con el idioma de sus celulares, para que se familiaricen con el idioma.

    =)

    Buen post, y buen blog.

    Saludos

    1. lenguaslenguas

      Gracias por los cumplidos. Eso del facebook y el celular funciona muchísimo. De hecho pienso hablar de eso próximamente. Paciencia, paciencia.🙂

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